Casa Vega, el nuevo restaurante del Barrio de Salamanca, es un delicioso bistró, con buena cocina y coctelería, ideado por el empresario Íñigo Onieva como parte abierta al público de su club privado.
Javier Estrada Gutiérrez
Casa Vega, el nuevo bistró de Barrio de Salamanca
Casa Vega es el «No membership required area» del club privado Vega Members Club inaugurado hace poco más de un mes por Íñigo Onieva (Madrid 1989), empresario del sector de la hostelería y el ocio, conocido también, por ser la pareja de Tamara Falcó, marquesa de Griñón.
Toldos de elegante azul oscuro y logo bordado en amarillo dorado, para una fachada que invita mirar y desear disfrutar de lo que suceda en su interior.
Hay aperturas que nacen con aura y no es por casualidad. Casa Vega proyecta una armonía acogedora, sustentada en una impecable decoración, diseño de espacios y la hospitalidad de un equipo de sala magnífico.
El equipo del chef David Rodríguez, al que todos llaman «Cami», ha diseñado una propuesta mediterránea donde los platos para compartir, principales y postres son fácilmente reconocibles desde el producto y muy sabrosos por el buen oficio reflejado en la profundidad de sabores y la redondez de cada fondo y salsa.
Morteruelo de paté de aves para dar la bienvenida en mesa al comensal. Un bocado sabroso y delicado para comenzar.
Una gilda, con anchoa de Santoña, llega a la mesa sobre un salmorejo en copita de cóctel. La cuidada estética en la arquitectura de los platos ayuda eleva la experiencia. (6€)

Qué bien funcionan los tomatitos amarillos y rojos en la Burrata de Puglia con pesto rojo. Una buena ensalada. (22€)
Comer con cócteles
Jaime, el jefe de sala, nos propone cuatro cócteles (16€ x cóctel) para armonizar la comida. Buena idea! Su profesionalidad no me deja otra opción! La coctelería es una de los platos fuertes de Casa Vega. Desde una imponente barra -estilo London- la mixología da réplica a cada plato con asombrosa precisión! Bravo por la bartender!


- Arcadia Collins (Ron, Bitter, Martini rosso, peanut butter y naranja).
- Malevich (Vodka, Ron, jengibre, zanahoria, ginger Ale).
- Nise Clara (Tequila, fresa, tomate, lima, cointreau y sal).
- Prisma (Tequila y Whisky, café, Tía María, Espuma de plátano y pimienta).


Unas zanahorias baby asadas al dente, servidas con crema de yogur, granada y piñones (22€) acompaña un sandwhich de pastrami, trufa y queso fundido (20€). Dos elaboraciones ligeras y vibrantes que funcionan muy bien juntas en la mesa.

Los paccheri genovese con demi-glace de ternera son un plato de pasta riquísimo. Me gustan las apropiadas cantidades de cada ración. (22€)
El solomillo Strogonoff, acompañado de finas patatas fritas, es una lección de acadamicismo; desde el sabor y la textura de la carne, a los poderosos matices de la salsa o el crujiente de una buena patata. (38€)

De postre, probamos el helado de pistacho. Qué espectáculo de presentación y de calidad. Es artesanal -hecho en casa- y se sirve en una bandeja de madera con jarrita de chocolate líquido y diferentes toppings. (12€)
Otros platos que nos llamaron la atención, fueron:
- Pixín a la bilbaína. 36€
- Nidos de calabacín con gambas. 24€
- Rodaballo parrilla (2 personas). 92€ kilo.
- Steak Tartar (terminado en sala para elegir nivel de picante). 34€
- Tomahawk. 120€ kilo.
- Pizza de picaña madurada, rúcula y parmesano (22€)
- Latas de caviar de 30, 50 y 100 gr. (entre 80 y 1.200€)
Casa Vega es una muy buena experiencia donde la cocina es un elemento básico de un ecosistema inconfundible del barrio de Salamanca, en versión fresco, magnético y cosmopolita, que ya está de moda y realmente merece la pena conocer.
Casa Vega está en la calle Lagasca 88. Barrio de Salamanca. Madrid. Lunes y Domingos, cerrado.





