Lo que empezó como la aventura de un emigrante gallego en 1957 es hoy un imperio del fuego. Rubaiyat cumple su vigésimo aniversario en Madrid con la incorporación de Diego y Víctor Iglesias a la dirección. Los nietos del fundador asumen el reto de liderar este templo de la carne a la brasa.
Javier Estrada Gutiérrez
Restaurante Rubaiyat Madrid
Tres lustros después de que los restaurantes Casa Julián de Tolosa y El Buey nos deslumbraran con el manejo de las brasas, llegó a Madrid, en 2006, desde Brasil, el restaurante Rubaiyat con su espectacular cocina de fuego y cortes de carne de crianza propia. Su baby beef revolucionó la ciudad.

20 años después, la mirada atrás no puede ser más satisfactoria. Los madrileños abrazamos su propuesta y no la queremos soltar. Sus espacios rotundos y acogedores, guardan el fuego, el sabor y el viaje que, de la mano de un servicio de sala excelente, se convierte en una fabulosa experiencia.
La parrilla vista, la barra de bar, la mesa comunitaria humeante y los ventanales que iluminan mesas con mantel y sillas de cuero, giran alrededor de una bodega prodigiosa donde esperan 700 armonías.

Las carnes de Brasil y las caipiriñas abanderan una propuesta que deja espacio a otros productos como el jamón ibérico de bellota, las alcachofas o el chipirón de anzuelo.
Sus majestades Angus y Wagyu
Los cortes de vaca Angus y de vaca japonesa Wagyu son el lugar de recreo de este restaurante donde la brasa cocina con mano maestra cada pieza de carne.
La picaña (42€) o el bife de chorizo (38€), el baby beef (lomo alto)(42€) o el solomillo (39€), son las piezas más demandas. También te recomiendo compartir grandes piezas como el T-bone (108€). Además, de su steak tartar (30€) o la hamburguesa de wagyu (25,50€). Toda la carne se sirve acompañada por unas riquísimas patatas suflé.
Antes de coger la faca de churrasco (cuchillo), prueba las mollejas -sin rastro de grasa y servidas sobre una rejilla que mantiene su temperatura-, el chorizo criollo -un clásico- o los dados crujientes de tapioca. ¡¡Samba!!


Siempre llegamos a Rubaiyat por sus carnes, pero sus parrillas también cocinan lenguados a la llama (86€) o sabrosos besugos del Cantábrico (86€).
Un caldo de verduras da la bienvenida al comensal en Rubaiyat, y enseguida llegan a la mesa diferentes tipos de pan -uno exquisito, de yuca- y cuatro aliños. Así comienza la fiesta gastronómica en Rubaiyat.
Te recomiendo probar sus empanadas y la farofa, una especie de migas, que es el acompañamiento sagrado de la cocina brasileña. Una mezcla de harina de mandioca (yuca) tostada en materia grasa. Su función principal es aportar una textura crujiente y absorber los jugos de la carne o de los guisos como la feijoada.

Vertical de Vega Sicilia
Lorena, la sumiller (y enóloga), custodia el tesoro líquido que, en forma de cava acristalada, es también, parte fundamental del latido del restaurante, con más de 700 referencias y una colección excepcional de todas -o casi todas- las añadas de Vega Sicilia.
De su propio viñedo en tierras gallegas nace Pazo de Rivas, una firma bajo la cual embotellan un, más que rico, Godello y un tinto de variedad Mencía con gran carácter.
Nueva decoración de Alejandra Pombo
El proyecto de interiorismo que celebra los 20 años en Madrid dialoga con la memoria gaucha del grupo y compone un espacio amplio, cómodo y elegante de maderas nobles, cuero y tejidos naturales, con apliques y murales que evocan las haciendas familiares.
«Actualizar sin perder el alma: esa ha sido la brújula de Rubaiyat Madrid”, explican Alejandra Pombo, la encargada del proyecto, y los hermanos Iglesias.
El restaurante Rubaiyat está en la calle Juan Ramón Jiménez, 37. Chamartín. En primavera abren una bonita y tranquila terraza.
¿Qué significa Rubaiyat?
Rubaiyat (que es el plural de rubai) es el título de una de las obras más famosas de la literatura persa: las Rubaiyat de Omar Khayyam (siglo XI).
Un rubai es una estrofa de cuatro versos (una cuarteta). El libro es una colección de cientos de estas estrofas donde el poeta, matemático y astrónomo Omar Khayyam cantaba a los placeres de la vida.





