- Oficio y memoria: Guisos de cocción lenta, casquería fina y recetario de raíz castellana en una propuesta con identidad propia.
- Cultura líquida: Una bodega en constante evolución con cerca de 200 referencias enfocada en pequeños productores y en los afamados encuentros maridados de los «juernes».
Javier Estrada Gutiérrez
Restaurante Vinoteca El Barco 22

Encontrar propuestas gastronómicas con carácter y fondo fuera del circuito del centro de la capital es siempre una gran noticia. En San Sebastián de los Reyes, el restaurante vinoteca El Barco 22 se ha consolidado como un refugio idóneo para quienes buscan el placer de la buena mesa, el producto reconocible y esa sobremesa sin prisas que pide una buena reunión de amigos. Todo de la mano de un gran anfitrión.

Al frente del proyecto se encuentra Sergio Jiménez Sánchez (Imagen de portada), quien abrió las puertas del local en marzo de 2018 movido por el impulso de unir sus dos grandes vocaciones: la cocina tradicional y el universo del vino. El nombre del espacio rinde homenaje a su localidad natal, El Barco de Ávila, junto a su número de la suerte.
La cocina de siempre con afán de recorrido

La propuesta gastronómica de El Barco 22 se alimenta del recuerdo familiar y del recetario clásico castellano, con influencia de las cocinas de Ávila, Salamanca y Valladolid. Es una cocina que se encuentra en un camino claro de afinado y consolidación, apoyada en el empuje, la ilusión y las ganas constantes de mejora que transmiten Sergio y todo su equipo.

En una carta de entre 25 y 30 sugerencias, los guisos de fuego lento y la casquería constituyen el verdadero núcleo diferenciador del restaurante:

- Callos a la madrileña: Elaborados con pata, morro y hueso, enriquecidos con chorizo y morcilla ahumados. Un plato de paciencia y fondo.
- Tortilla de patata con guiso de callos: La alianza de dos elaboraciones castizas que resume la filosofía de la casa.
- Torrezno de Ávila: Crujiente y respetuoso con la tradición de su tierra de origen.
- Manitas de cerdo y Lengua de ternera estofada: Recetas melosas que reivindican el valor del tiempo en la cocina.
- Carrillera de cerdo ibérico y Rabo de toro: Este último presentado en forma de timbal desmigado con un matiz de chocolate.
La propuesta se completa con otros platos como albóndigas, cachopo de vaca avileña o oreja de cerdo ibérico, así como con pescados frescos de lonja y mariscos seleccionados.
Una bodega viva y los «juernes» de cata

El otro gran pilar sobre el que se apoya El Barco 22 es su perfil de vinoteca. Sergio Jiménez ejerce como sumiller con una selección en constante actualización que ronda las 200 referencias, dando un protagonismo especial a pequeños viticultores y zonas con personalidad propia como Ribera del Duero, Ribeira Sacra, Calatayud o Almansa.
Para divulgar esta cultura líquida de forma amena, el restaurante ha consolidado sus ya conocidos «juernes»: citas semanales que se celebran cada jueves por la noche donde se organizan pequeñas catas maridadas. Un punto de encuentro para descubrir nuevos proyectos vitivinícolas en un formato divertido, reducido y didáctico.
El Barco 22 (Calle de María Moliner, 7. San Sebastián de los Reyes, Madrid) Precio medio: 45 € – 55 €.





