Papúa Colón es la selva de luz y colores donde nuestro ancestro se despoja de la tensión del asfalto para disfrutar de una cocina rica en sabores, buen ambiente y una excelente coctelería.
Javier Estrada Gutiérrez
Restaurante Papúa Colón
Abrió en 2020 para convertirse en el patio de recreo de nuestra esencia indómita. Bajar a la sala del Restaurante Papúa es cambiar de escenario y de ánimo. La vegetación, los colores y la luz consiguen que sientas que has viajado cientos de kilómetros en tan solo unos cuantos peldaños.

La barra de Daniel Ragajo, junto a la propuesta del chef Wilmar Soto y su equipo de cocina, han encontrado un equilibrio interesante donde los sabores, las texturas y la armonía funcionan muy bien en un restaurante que ha encontrado su personalidad.

Comienza pidiendo un Papúa Spritz y un Mangarito de Tequila. Dos cócteles para ver el buen hacer de Kenny tras la barra de Papúa y continuar probando los buñuelos de Idiazabal (19,60€), las croquetas de cecina (16,50€) y la ensalada de aguacate a la brasa con langostinos (19,50€).

Como principal nos gustó mucho la costilla de vaca vieja ahumada (49,90€), servida con tortillas de maíz azul, para hacer tacos.
Otros buenos platos de su carta son: el huevo frito con caviar sobre patata frita en salsa de carabinero, el carpaccio de picanha de vaca rubia gallega madurada 40 días con queso comté de 24 meses o las mollejas de ternera mayor con AOVE de hierbas.

Arroces protagonistas (27,90€)
Desde el risotto cremoso de calabaza con queso Shropshire y flor de calabacín en tempura, hasta el arroz socarrat de gamba roja con alioli de ajo negro y salicornia o el arroz bomba mantecado con picanha de vaca rubia gallega madurada 180 días.
T-Bone en dos texturas

La oferta de carnes y pescados mantiene el mismo nivel de exigencia, con cortes nobles como el tomahawk de angus, el t-bone en dos temperaturas, que combina steak tartar trufado de solomillo y lomo bajo al carbón de encina, o el solomillo de vaca avileña con salsa de colmenillas. En el apartado marino, brillan platos como el pargo a la brasa con satay de camarones, puré de tupinambo y padchoi, o la lubina al carbón de encina con hinojo a baja temperatura, puré de apionabo y limón glaseado (34,90€). Completan la experiencia iconos como el gofre de foie con cremoso de maracuyá y PX, el steak tartar “Jules Verne” (32,90€) o los huevos rotos de gallina ecológica con espuma de boletus, trufa y papada ibérica (23,90€).
Dulces de fiesta

El final dulce pide protagonismo! La tarta entre algodones, un red velvet con buttercream, mousse de frutos rojos y helado de lichi, la tarta de queso, la mini-cake invertida de chocolate fondant 70% origen Papúa con helado de galleta o la torrija caramelizada de brioche con crema de almendra y helado de vainilla.
Alta coctelería de autor (12 – 14€)
Daniel Regajo aporta su experiencia en barras internacionales como StreetXO Londres o The Gibson. Entre sus creaciones más singulares destaca el Perro Verde, una combinación atrevida de pisco, mezcal, manzana, jalapeño, lima y miel de agave, rematado con una sal de especias ahumada o el Pasión Pop, con ron blanco, fruta de la pasión, chocolate blanco y un toque inesperado de palomitas de maíz.

Papúa Colón está en la Plaza de Colón, 4. Madrid. Precio Medio 70€. Menú del día: 20,90€. (Algunos de los platos fotografiados para este post son raciones de degustación).





