Nos había encantado Don Dimas y cuanto supimos que los chefs Álvaro Garcés y José Carlos Fuentes abrían su segundo restaurante en Madrid volamos para contaros la experiencia. En Le Kañí insisten en tocarnos el paladar con ese complicado equilibrio entre sabor y personalidad, que manejan de maravilla.
Le llaman brasserie, para dejar claro -porque pueden- que controlan la demi glace, el bisque y la esencia de la cocina francesa, para después, proponer un viaje por el recetario español con destellos asiáticos. Le Kañí es ese restaurante con la identidad de quien sabe la receta ganadora, hecho para hacer disfrutar a su comensal con platazos con mucho conocimiento.

Materia prima de primera para comenzar a cocinar y toda el camino recorrido para inventar platos como el tiradito de atún salvaje con anguila ahumada y miso (18 €), frites de cangrejo con mayonesa de lima y chili (14€), steak tartar con fondo de gamba roja (26 €) o foie gras al Almargnac (24€). (servido en raciones o medias raciones).

Tres makis se cuelan en la carta, pero bien merecen un bocado. Chu toro laqueado (22€), langostino crispy (22€) y Anguila con mayonesa de ajo negro y huevas de trucha (14€).
Las kokotxas de atún
Y los principales, donde destacamos la experiencia nipona de hervir tu carne de ternera, llamada shabu shabu, jarrete de cordero lechal (36 €), el ragout de lentejas con cordero y langostinos (21€), el rodaballo salvaje meuniere (32€), el guiso de pichón de Las Landas (34€) o el pato a la naranja (28€). Pero de pronto, una plato excepcional, la kokotxa de atún rojo con cebollitas glaseadas y celeri asado (34€), espectacular.





Para terminar la fiesta, creme brulee, con frambuesas, láminas de coco, pistachos y kumquat (12€), los profiteroles (12€) o la degustación de quesos afinados (18 €).

Restaurante Le Kañí
El nuevo restaurante de Garcés y Fuentes es como ellos: acogedor, interesante y exquisito. Un lugar en el que sabes que estarás bien porque así lo indica todo lo que ves, la luz cuidada, los terciopelos acariciándote y el servicio preciso, mientras la música de fondo, casi sin darte cuenta, impone un ritmo alegre que se se une a la vistosidad y suculencia de sus platos.
Cócteles y buena bodega
Ningún buen encuentro que se precie puede dejar de lado la bebida y en Le Kañí lo saben perfectamente. Buena y amplia bodega con blancos, tintos españoles, vinos franceses y estadounidenses, así como cavas y champagnes y una selección de vinos de Jerez perfecta. Y coctelería firmada por Fabrizio Bevilacqua, con nueve tragos de autor en los que también queda reflejado el viaje que unió para siempre Occidente con Oriente; tanto los nombres como los ingredientes encierran sabores que mezclan lo floral, lo dulce y lo cítrico. Así, revisiones como el Frenchpolitan —un homenaje al Cosmopolitan, con vodka, Grand Marnier, lima y arándanos— o Le Kañí Mule —con licor francés Saint Germain, vodka Absolut, flor de saúco, moras y jengibre— conviven con creaciones como el exótico Papillon rouge —con ron Havana Club Maestro, pomelo, vermut blanco y mango— o el delicado Sakura (flor de cerezo) —con sake, miel y jazmín—.
Restaurante Le Kañí. Calle Maldonado, 4.