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Nazismo y Estalinismo: ingeniería social fracasada

Nazismo y Estalinismo: ingeniería social fracasada

El politólogo rumano Vladimir Tismaneanu compara el nazismo y el estalinismo al tiempo que reconoce sus diferencias cruciales. El autor sostiene que ambos movimientos compartían el hecho de ser esencial e inflexiblemente opuestos a los valores, instituciones y prácticas democráticas. PLÁCET entrevista en exclusiva al autor de este excelente libro.

“La único positivo de esta oscura historia de atrocidades es que la libertad humana no puede ser totalmente erradicada. Todavía queda una gran reserva de sentido común”

Vladimir Tismaneanu,  nacido en 1951, es un politólogo rumano de origen hebreo, establecido en los EE.UU. Sus  padres formaron parte de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española, en la que su padre, con tan solo veinticuatro años, perdió el brazo derecho en la Batalla del Ebro; y su madre, estudiante de medicina, trabajó como enfermera. Es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Maryland College Park.  En 2006 fue presidente de la Comisión Presidencial para el Análisis de la dictadura comunista en Rumanía, y con fecha 11 de abril de 2007, Presidente de la Comisión Asesora Presidencial para el Análisis de la dictadura comunista en Rumanía.

Vladimir Tismaneanu, nacido en 1951, es un politólogo rumano de origen hebreo, establecido en los EE.UU. Sus padres formaron parte de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española, en la que su padre, con tan solo veinticuatro años, perdió el brazo derecho en la Batalla del Ebro; y su madre, estudiante de medicina, trabajó como enfermera. Es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Maryland College Park.
En 2006 fue presidente de la Comisión Presidencial para el Análisis de la dictadura comunista en Rumanía, y con fecha 11 de abril de 2007, Presidente de la Comisión Asesora Presidencial para el Análisis de la dictadura comunista en Rumanía.

¿Podría resumir en una frase lo que ha sido el siglo XX? Un siglo de tormentas ideológicas con consecuencias genocidas.

¿Qué haría falta para despertar la bestia del fascismo y el comunismo en nuestra sociedad occidental del siglo XXI? Frustración, malestar general, desesperanza, resentimiento e ira son capaces de crear el terreno propicio para el crecimiento de movimientos totalitarios.

¿Qué aspectos tienen en común los totalitarismos? El culto a un líder, las obsesiones ideológicas, la policía secreta, los campos de concentración. Ambos, la Unión Soviética y la Alemania Nazi, fueron estados propagandistas.

Desde su propia experiencia, ¿cómo fue vivir ese comunismo? Diría que fue un acto de supervivencia. En tiempos de Stalin se trataba de supervivencia física, más tarde psicológica. El sistema se basó en mentiras y si alguien quería descubrir la verdad, estaba condenado.

¿Cuáles fueron las utopías nunca cumplidas de cada uno de estos dos totalitarismos? Los dos fueron purificando utopías catárticas. Hitler veía el mundo como un jardín (para usar la metáfora de Zygmunt Bauman). Stalin, después de Lenin, deseaba una sociedad sin clases. Para lograr estos objetivos finales de una comunidad perfectamente pura en uno o en otro sentido, millones de seres humanos tuvieron que ser exterminados.

¿Qué significa Ingeniería Social? La intención de utilizar todos los instrumentos posibles con los que cuenta un estado con el fin de lograr un proyecto impulsado ideológicamente, de transformación social radical.

¿Cuáles fueron los puntos fuertes y débiles de Stalin y Hitler? Los fuertes, serían que Hitler era capaz de llevar sus planes con una consistencia extrema. De Stalin resaltaría su determinación y tenacidad. En las partes más débiles de ambos, hay que hablar de que Hitler tenía una visión completamente distorsionada de la realidad. Y en Stalin que la desconfianza se convirtió en una enfermedad.

Desde su punto de vista, ¿qué circunstancias llevan a una sociedad a caer en las garras de estas ideologías? Ambas ideologías totalitarias se giran en torno a la atomización de las sociedades en la era de las masas. Un punto muy bien aclarado por Hannah Arendt. Ambos mienten y prometen la promesa de la felicidad y la fraternidad. El comunismo ofrecía (y todavía lo hace) el cielo igualitario en la Tierra.

¿Qué opina del nuevo rumbo de la Europa occidental, del Primer mundo? Europa está en una encrucijada. O bien apuesta por una comunidad cosmopolita, de mente abierta, capaz de aunar naciones, o bien se deja llevar por el tribalismo populista como pseudo conservadora con atributos fascistas. Esto es lo que demagogos populistas y charlatanes desean. Así que creo que la batalla es trans-ideológica. Para recuperar los valores europeos como se definieron por los fundadores de la Unión Europea, las personas de centro derecha y de centro izquierda tienen que actuar juntos.

¿Qué debería aprender la sociedad actual de esta historia? Que todas esas fantasías nunca salvaron a nadie. Que los profetas políticos que dice que la Ciudad de Dios se puede construir aquí y ahora, siempre mienten, que trabajar lentamente y en la buena dirección en la política es siempre mejor que cualquier voltereta utópica o que la historia siempre se debería aprender desde el punto de vista de las víctimas.

¿A cuántas personas asesinaron Hitler y Stalin? Los números suelen ser engañosos. Aunque podríamos incluso proyectar fácilmente cuántas personas hubiera asesinado Hitler si hubiera ganado la guerra. Pero las estadísticas reales cuentan que Hitler asesinó a 10 millones de personas, que Stalin asesinó a 20 millones y Mao Zedong, durante el “Gran salto adelante”, asesinó a 40 millones. Cada una de esas personas tenía un nombre, una vida, una familia, como Timothy Snyder, de quien recomiendo su gran libro “Bloodlands”.

¿Ha quedado algo positivo de todas estas historias de terror? El filósofo Isaiah Berlin solía citar la triste justificación de las purgas de Stalin: “No se puede hacer tortilla sin romper algunos huevos”, a lo que irónicamente Berlín añadía: “Hemos visto a millones de huevos rotos, sin embargo, nadie a probado nunca la tortilla”. La único positivo de esta oscura historia de atrocidades es que la libertad humana no puede ser totalmente erradicada. Todavía queda una gran reserva de sentido común.

 

El diablo en la historia es un libro que habla de pasiones políticas, de radicalismo, de ideales utópicos y de las consecuencias catastróficas que ocasionaron los experimentos en ingeniería social a gran escala realizados en el siglo XX. Más concretamente, es un intento de cartografiar y explicar lo que Hannah Arendt definió como «las tormentas ideológicas» de un siglo sin parangón en violencia, arrogancia, crueldad y sacrificios humanos.

El diablo en la historia es un libro que habla de pasiones políticas, de radicalismo, de ideales utópicos y de las consecuencias catastróficas que ocasionaron los experimentos en ingeniería social a gran escala realizados en el siglo XX. Más concretamente, es un intento de cartografiar y explicar lo que Hannah Arendt definió como «las tormentas ideológicas» de un siglo sin parangón en violencia, arrogancia, crueldad y sacrificios humanos.

 

 

 

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