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Nacho Dean: “Nos equivocamos en no dar valor al tiempo y al medio ambiente”

Nacho Dean: “Nos equivocamos en no dar valor al tiempo y al medio ambiente”

Habla despacio y mira profundamente. Se llama Nacho Dean y ha dado la vuelta al mundo caminando. Más de 33 mil kilómetros, 4 continentes y tres años de aventura. Esta es su historia.

¿Con qué soñabas de niño?
Con ser monje, diplomático, futbolista o piloto de aviones de combate.
¿Cómo entra el deporte en tu vida?
Recuerdo aprender a nadar en el Cantábrico, en Rodiles (Asturias) con 3 o 4 años.
¿Qué valores has recibido de tus padres?
Honestidad, esfuerzo, constancia y el amor por la naturaleza.

“Lo más complicado fue tomar la decisión de dejarlo todo”

¿Qué sucede en tu vida para decidir dar la vuelta al mundo a pie?
Ser consciente del milagro que es estar vivo y reunir mis pasiones por caminar, viajar, la fotografía o escribir.
Lo más complicado fue tomar la decisión de dejarlo todo.
¿Qué dejabas?
Mi familia, amigos, trabajo, mi casa y soltar mis miedos; esa cultura en la que nos educamos que valora más el tener y la seguridad por encima de la pasión de vivir o la libertad.
Además, corría el año 2012, seguíamos en crisis y sentía que tenía algo que contar algo desde el ejemplo, para transmitir valores como que el humano merece la pena y que hay que luchar duro por los sueños de cada uno.

“He comprobado que la mayor parte de la humanidad es buena”

Comienzas a caminar con 32 años desde el Km. 0 de la Puerta del Sol y no tenías pareja, ni hijos. ¿Qué cambió en ti esta experiencia?
La aventura nace de una visión romántica de la vida. Es imposible imaginar todo lo que te va a ocurrir en tres años dando la vuelta al mundo caminando.
He comprobado que la mayor parte de la humanidad es buena. Además de ser consciente de tus límites físicos, el hambre, el frío o la soledad, están esas otras circunstancias dramáticas en las que tu vida está en juego. En ocasiones por la fauna salvaje y por la delincuencia, la “fauna humana”.
¿Has estado en peligro de muerte?
Sí. Sufrí un asalto de cinco personas con machetes en Lima, en el barrio del Callao. Más tarde, tuve que cruzar El Salvador escoltado por la policía, porque me intentaron asaltar varias veces.

“Recuerdo un atardecer en Bali espectacular, parecía que el cielo ardía en llamas”

¿Cuáles son los mejores recuerdos?
Una de las cosas buenas de esta aventura es que he vivido a la intemperie, eso hace que seas testigo de cientos de bellos amaneceres y atardeceres o dormir bajo las estrellas. Recuerdo un atardecer en Bali espectacular, parecía que el cielo ardía en llamas.
También recuerdo los cielos estrellados del desierto de Atacama (Chile), las selvas de Ecuador iluminadas de noche con miles de luciérnagas, o asistir a la migración del ganso de las nieves en Estados Unidos. Y luego las personas, gente humilde que te ofrece su catre para que tú duermas, mientras ellos lo harán en el suelo.
¿Tienes un contiente favorito?
Oceanía, por su naturaleza salvaje.
Más allá del reto personal y deportivo, hablas de la importancia de cuidar el planeta.
Si te gusta la aventura tienes una sensibilidad especial hacia la naturaleza. He podido documentar el cambio climático, he visto el estado de los diferentes ecosistemas que he atravesado o el estado de las costas, donde me he encontrado con un planeta que no es tan grande en el que he visto tanta belleza que sin duda merece la pena conocer y cuidar. Y he visto regiones muy castigadas por la acción humana.
¿Qué equipaje llevabas?
Dos mudas de ropa, un ordenador y una cámara de fotos, que llevaba en un carrito de tres ruedas. Sobre la marcha he comprado mosquiteras, ropa de invierno, zapatillas o ruedas nuevas. He utilizado 12 pares de zapatillas y dos pares de botas. He caminado en los Andes a 5000 metros de altura y he ganado buenos amigos en el camino.

“Difícil es llegar y difícil es marcharte de algunos lugares”

¿Has deseado quedarte a vivir en algún lugar?
Sí, difícil es llegar y difícil es marcharte de algunos lugares.
¿Qué has comido?
Siempre platos típicos, como los ricos pescados a la plancha de Malasia, tajín en Irán, cebiches peruanos y otras cosas como saltamontes, cactus o ranas y muchas veces no tenía nada que comer.
¿Qué has aprendido de tu cuerpo?
El gran potencial que tenemos física y mentalmente.
¿Los tatuajes de tu cuerpo son parte de esta aventura?
Sí, me he tatuado una pluma (en El Salvador) y un corazón con alas, que habla de mi libertad.
¿En qué se equivoca nuestra sociedad?
En no darle valor al tiempo o al Medio Ambiente.

Después de escribir este libro, Nacho Dean volvió a la aventura, esta vez con el Proyecto Nemo, para unir los cinco continentes a nado por los diferentes estrechos: Gibraltar, Grecia a Turquía, Golfo de Áqaba, Bering y Mar de Bismarck.

 

Foto inicio de reportaje de Javier Estrada: Nacho Dean (Málaga 1984) en la Plaza de Oriente, muy cerca de la Puerta del Sol, donde comenzó y terminó su épica aventura.

 

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