Malasañeando

Aprovechando los primeros días de otoño, damos un paseo por el madrileño barrio de Malasaña y descubrimos una calle con memoria, que se confiesa tradicional en esencia, pero en la que no faltan los nuevos comercios emergentes que invaden las aceras de esta extrovertida calle.
La calle Corredera Alta de San Pablo, instalada entre la calle Velarde y la Plaza de San Ildefonso, atraviesa el alternativo e histórico barrio de Malasaña.

Heladería Töto

Heladería Töto

El nombre de Corredera se refiere al momento en que esta calle era el camino que conducía a la ermita de San Pablo, lugar en el que se celebraba la romería o corredera. Durante la tradicional verbena que se conmemoraba en la víspera de San Pablo, el paseo se llenaba de puestos de flores, frutas, pescado… y el festejo rebosaba de multitud de paseantes y un colorido panorama. Más tarde, esta verbena se trasladaría al Paseo del Prado y la Plaza Mayor, uniéndose a la verbena de San Pedro.
Los puestos, sin embargo, permanecieron diligentes y se gestó un genuino mercado al aire libre que se mantuvo hasta los años setenta, cuando la inauguración del mercado de Barceló en 1956 acabó con esta tradicional labor.

Madrid me mata

Madrid me mata

Justo en el nacimiento de la calle aparece The Stuyck Co -Craft beer & Good food, un gastro-pub dedicado en esencia a la cerveza artesanal. Este sitio cuenta con catorce grifos de cervezas nacionales e internacionales, variando en función de la temporada. Su propuesta gastronómica es igual de especial, pensada para maridarlo con cualquiera de las cervezas que ofrecen.
La intrusa es una pequeña tienda de barrio que vende ropa, complementos, ilustraciones, decoración y objetos de diseñadores y artistas de todo el mundo. En este especial lugar se pueden encontrar marcas de ropa y complementos españoles, argentinos y tailandeses; además de un espacio de objetos de decoración, papelería e ilustración de todo el mundo.
Madrid me mata es un bar museo dedicado al movimiento artístico de la movida madrileña. Es un lugar que cuenta con más de 200 metros cuadrados de exposición, repartido en dos plantas, en los que podemos ver multitud de objetos y recuerdos cedidos por los artistas más representativos de la pintura, el diseño, la fotografía, el cine y la literatura de los 80.
Además, cuenta con dos grandes barras, un sofá y mesas bajas en las que poder tomar algo mientras, por supuesto, la música de los 80 envuelve cada momento.
TupperWare es un templo rockero y de la cultura popular madrileña post movida. La escenografía está compuesta por televisiones de juguete, figuras de Naranjito, el tocador de la Nancy… y se puede disfrutar de música de todo tipo; desde punk, indie, rock, hasta britpop o grunge. Este garito malasañero se ha convertido en imprescindible para los más fiesteros.

Bar El Penta

Bar El Penta

El Penta, es uno de los bares más conocidos de Malasaña. Ya lo cantaba Antonio Vega: ‘luego por la noche a El Penta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar’… Este bar, además de formar parte de una de las canciones más significativas de la movida madrileña, es ya mítico en la historia de los garitos de Madrid; por su antigüedad, por la música de los 80 y la clientela asidua al local.
Este bar es irremediablemente perfecto si quieres volver a bailar hasta el filo del amanecer.
Choppermonster es una pequeña tienda incrustada en el centro de esta fascinante calle. Es un concepto diferente y venden de todo, según nos comenta el encargado. Ropa, vinilos, libros, chapas… Todo muy grunge, divertido e impertinente; tal y como debe ser, aquí, en medio del barrio más alternativo de la capital.

Chopper Monster

Chopper Monster

Corredera Alta de San Pablo es el ruido, el cambio, la imaginación, la sorpresa y la libertad de poder mirar hacia cualquier recoveco y saber que siempre habrá algo nuevo.

Wasabï shop es una tienda muy heterogénea en la que, como nos cuenta Cristian, el dueño, podemos encontrar ropa, complementos, arte, tazas, gafas de sol, bisutería, una selección de libros variopinta y muchas cosas más… Llevan dos años abiertos y es un concepto totalmente innovador porque, además de vender todos estos cachivaches, ofrecen una exquisita variedad de helados artesanales hechos por los padres del dueño que regenta este original establecimiento.
La cocina de mi vecina es una cafetería en la que la misma dueña, Amanda, hace las tartas. En cada rincón de este pequeño lugar es posible percibir un aroma extraordinario que endulza el aire. Tienen una lista interminable de tartas exquisitas, pero la que más triunfa, nos comentan, es la Red Velvet.

La cocina de mi vecina

La cocina de mi vecina

Töto ice cream es un heladería con un concepto distinto a lo que entendemos por tradicional; claro que ofrecen los sabores de siempre, pero también sabores novedosos, creativos y originales. Son helados especialmente cuidados, elaborados artesanalmente y de manera ecológica, sin gluten y bajos en grasas. También ofrecen café, tartas, cookies, gofres o sándwiches salados… un sinfín de propuestas que te dejarán con las ganas a flor de piel.
Welcome es una skate shop en la que se venden complementos de ropa, zapatillas y tablas. Llevan un año abiertos en Malasaña, pero doce de trayectoria en otros lugares y siempre con ganas de más.

Welcome

Welcome

Biscuit es una pequeña tienda de ropa que lleva tres años y medio latiendo en el corazón de Malasaña. Venden ropa de diseño propio o diseñadores independientes, pero todo hecho cuidadosamente a mano en España. Si entras, puedes respirar arte,
creatividad y sueños cumplidos, ya que su dueña lleva toda la vida deseando darle vida a este proyecto.
Miller & Marc es ya una conocida óptica que ofrece modelos de gafas artesanales y de diseño propio y tienen en Malasaña, cómo no, un establecimiento en el que te puedes probar las gafas que quieras, para verlo todo mejor.

Street art firmado por Tipiyipi Yeah.

Street art firmado por Tipiyipi Yeah.

Y al final del camino una luz que ilumina el siguiente para descubrir la plaza de San Ildefonso, un espacio que articula las dos correderas, la Baja y la Alta, la calle de Don Felipe, San Joaquín, Santa Bárbara, Colón y el Barco.
Corredera Alta de San Pablo es el ruido, el cambio, la imaginación, la sorpresa y la libertad de poder mirar hacia cualquier recoveco y saber que siempre habrá algo nuevo que descubrir, aunque parezca que ya lo hayamos visto y eso es justo el arte: saber mirar de otra manera.

Texto y fotos Ana Barrero.

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