Madrid: una historia de alegría, tapas y arte

Hace muy pocos días visitaban la ciudad de Madrid dos buenos amigos húngaros, residentes en Budapest. Era la primera vez que lo hacían y tras varios días disfrutando juntos de la ciudad, hubo un momento, pocas horas antes de que cogieran su avión de vuelta, que emocionados confesaron que habían pasado unos días muy especiales. Sorprendido y abrumado, pensé en lo buen anfitrión que era, pero enseguida ellos me explicaron que nunca habían visto tanta gente alegre, que mirara a los ojos de sus conciudadanos, que se cogieran de la mano para pasear bajo un constante cielo tan azul y que hablaran tan alto en los bares. “Nos encantaría venderlo todo y mudarnos a vivir a Madrid”.

Plaza Cibeles, con el edificio del Ayuntamiento de Madrid en el fondo.

Plaza Cibeles, con el edificio del Ayuntamiento de Madrid en el fondo.

No debería hacer falta que alguien nos recordara lo interesante y divertido que es visitar Madrid, una ciudad que vuelve a vivir una segunda juventud post-crisis y que ha devuelto a sus ciudadanos a las calles, que ahora se encuentran con bares y restaurantes renovados y muy bien decorados, un servicio de mucha calidad y una variedad asombrosa de cocinas fusión y espacios increíbles. El latir de la ciudad vuelve a hacer temblar sus calles donde riadas de personas alegres conviven codo con codo en barras de bares y discotecas de barrios totalmente modernizados y con una gran personalidad propia como son Chueca, Malasaña o Lavapiés.

Bodega La Ardosa, en el barrio de Malasaña

Bodega La Ardosa, en el barrio de Malasaña

Si eres extranjero, te puede ser de utilidad aprenderte algunas frases castizas, aunque el madrileño es una persona muy acogedora que seguro te abrirá el círculo de sus amigos para que disfrutes de su compañía.

Paralelamente, la ciudad se va peatonalizando poco a poco, el carsharing es una realidad apabullante que mejora la circulación, el ruido y el futuro de la capital de España, convirtiéndola en un lugar más accesible y amable.

Las plazas de siempre se reconvierten en espacios verdes, las principales avenidas se cierran al tráfico de coches particulares y aunque culturalmente es complicado de asumir de repente, el madrileño se da perfectamente cuenta de que estamos hablando de mejorar el mañana.

Puerta del Sol.

Puerta del Sol.

Pero Madrid se enriquece siempre con la vista puesta en su historia y sabiendo cuáles son los pilares de su éxito.  Cada día llegan decenas de vuelos de todo el mundo en busca de vivir la energía de una ciudad encantadora que guarda con satisfacción sus pinacotecas, el Museo del Prado, Museo Thyssen-Bornemisza y Museo Reina Sofía, que conforman un triángulo de cultura extraordinario y que recorre, en sus innumerables salas, la pintura clásica de Velázquez o Goya, a las grandes obras de Picasso, o las últimas videoinstalaciones más vanguardistas del momento. Un lujo para disfrutar entre tapa y vino, entre musical y fiesta, entre partido de fútbol y espectáculo flamenco.

Madrid espera con los brazos abiertos, preparados para dar un gran abrazo, a todos los que quieran sentir la fuerza de su gran sonrisa.

Plaza de Callao

Plaza de Callao

 

 

 

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