Los leones de la Cibeles son Atalanta e Hipómenes, que se amaron en el templo de Cibeles, enojando a la diosa, que los condenó a vivir juntos como leones, tirando de su carro, pero sin poder mirarse. ¡Una crueldad! Esta es su historia y la de quien mandó esculpir la fuente más famosa de la ciudad.

Afrodita, además de ser una figura relacionada con las parejas y con el amor, es un personaje estrechamente ligado a importantes símbolos de la ciudad de Madrid, como por ejemplo la fuente de Cibeles.

Muchos os preguntaréis el por qué de la relación entre Afrodita y Madrid, o incluso de la relación de la capital con la Cultura Clásica. La respuesta se remonta al siglo XVIII con el reinado de Carlos III, considerado “El mejor alcalde de Madrid”. Este monarca en un principio no estaba destinado a heredar la corona de la Monarquía Hispánica, pero las circunstancias hicieron que, tras la muerte de sus dos hermanastros, ascendiera al trono después de un largo periodo reinando en Nápoles, donde tuvo la ocasión de familiarizarse con la cultura grecolatina.

El rey arqueólogo

Así pues, Carlos III se implicará activamente en las nuevas disciplinas que, como la Arqueología, se encontraban en auge en esos momentos. Movido por un afán coleccionista, financiará de su propio bolsillo las excavaciones de Herculano y Pompeya, descubiertas ambas a mediados de este siglo XVI a través de hallazgos fortuitos durante las obras para el nuevo curso del río Sarno. Por tanto, Carlos III conocerá de primera mano vestigios arqueológicos de gran importancia que harán que su interés por el mundo grecolatino se intensifique y tome sus motivos mitológicos como inspiración y propaganda para muchas de sus obras urbanísticas realizadas en Madrid.

Afrodita, diosa del amor y protagonista de innumerables mitos en la Antigüedad, llegará a Madrid de la mano de este monarca. Así, uno de los principales monumentos de la ciudad es consecuencia directa de la influencia que ejerce la diosa en la relación entre dos amantes, cuyo amor desbordado es el reflejo de la pasión desmedida que provoca Afrodita y que se saldará con el castigo de los protagonistas por parte de Zeus. Estamos hablando de la famosa fuente de Cibeles, símbolo indiscutible de la ciudad de Madrid.

“Carlos III había reinado durante años Nápoles, antes de llegar al trono en Madrid. En Italia fue donde se enamoró de la cultura grecolatina”.

Atalanta, heroína de la mitología griega, fue abandonada de niña en el bosque y amamantada por una osa hasta la llegada de unos cazadores que se encargaron de criarla. Encomendada a Artemis, Atalanta rechazaba el matrimonio a pesar de los múltiples pretendientes con los que contaba. Un día, Atalanta decide desafiar a sus pretendientes en una carrera, señalando que quien fuera capaz de vencerla obtendría su mano. Si bien, Atalanta era especialmente veloz y no había nadie capaz de ganarle hasta que un buen día Hipómenes pide ayuda a Afrodita para poder conseguir el amor de la joven. Afrodita le propone lanzar unas manzanas de oro para así distraer a Atalanta durante la carrera y poder tener algo de ventaja o incluso lograr la victoria. Finalmente, el día de la carrera, Hipómenes, cargado con las manzanas de la diosa, decide poner en marcha el plan y soltarlas en momentos estratégicos del recorrido, logrando la deseada victoria.

atalanta e Hipomendes1 - Los leones de la Cibeles son amantes castigados

Los amantes Atalanta e Hipómenes

Una diosa cruel

El amor entre ambos jóvenes se consumará en un templo dedicado a la diosa Cibeles, lo que acarreará la ira de Zeus y el consiguiente castigo de la pareja. Hipómenes y Atalanta fueron convertidos en leones y condenados a tirar del carro de la diosa Cibeles por toda la eternidad sin poder mirarse directamente. Es este mito el que encontramos reflejado en nuestra famosa fuente, reflejo indiscutible de los efectos de un amor descontrolado.

Peter Paul Rubens 115 - Los leones de la Cibeles son amantes castigados

“El juicio de París”. Rubens. 1638.

No obstante, en Madrid contamos con más lugares en que la diosa del amor dejó su huella. Nos estamos refiriendo al Museo del Prado, donde entre sus múltiples pinturas destaca una temática relacionada con los juegos del amor y la pasión: “El juicio de Paris”. En este caso, el ejemplar de Rubens encargado en 1638 por Felipe IV nos parece bastante representativo por la calidad del mismo. Lo que aquí acontece es el intento de persuasión de Paris por parte de Afrodita, Hera y Atenea en el juicio celebrado con la ocasión de elegir a la más bella de entre las tres diosas. La ganadora indiscutible será Afrodita, quien ofrece al joven Paris la mano de Helena, lo cual terminará desembocando en la famosa Guerra de Troya.

Por Alberto Crespo, miembro de Madrid en Ruta.

 

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Imagen de portada: “Puerta de Alcalá vista desde la Cibeles”. Este cuadro, expuesto en el Museo del Prado, fue pintado por el artista murciano Ginés Andrés Aguirre en 1785.