Este año, el anuncio de la llegada de la Navidad parece un poco menos alegre, ya que viene acompañado de recomendaciones en la reducción del número de personas en las reuniones familiares o la cancelación de la cabalgata de los Reyes Magos. Ante esta situación, la clave es no centrar la atención en las cosas que no podremos hacer este año debido a la pandemia por COVID-19 para empezar a valorar todas aquellas que sí podremos seguir disfrutando este año.

Además, otro aspecto que puede ayudarnos a disfrutar más de estas fiestas es intentar evitar que la COVID-19 sea el centro de todas las conversaciones. Aunque está claro que debemos tener muy presente la situación actual y cumplir todas las recomendaciones, es fundamental lograr que la atención no esté puesta todo el tiempo en la pandemia.

En cuanto a las muestras de cariño y de afecto, deben seguir siendo protagonistas de estas fechas, si bien debemos cambiar la forma en que las realizamos. Tenemos que aprender a expresar nuestro afecto a través de las miradas, las palabras, potenciando mucho la comunicación verbal que a veces dejamos de lado, señala Marta de la Fuente, responsable de la Unidad de Psicooncología de MD Anderson Cancer Center Madrid. De hecho, esta profesional, que trabaja diariamente con pacientes con cáncer, recuerda la importancia de cuidar especialmente de estas personas durante estas fechas navideñas.

Así, además de cumplir de forma mucho más precisa la recomendación de las autoridades sanitarias de procurar estar siempre en sitios abiertos o muy bien ventilados, es fundamental ayudar a estas personas también en el ámbito emocional. Debido a su situación, los pacientes oncológicos pueden generar una sensación de aislamiento excesivo, queriendo dejar de lado la gran mayoría de actividades de las que han podido disfrutar en años anteriores como, por ejemplo, dar un paseo para ver las luces de Navidad, siempre en horarios sin excesivo tránsito.

Es muy importante tener en cuenta que los pacientes con cáncer suelen vivir las emociones con más intensidad durante estas fechas, por lo que, dependiendo de la personalidad del paciente o incluso del proceso oncológico que esté atravesando, la época navideña puede afectarle más positivamente o de manera más melancólica, con emociones de tristeza, añoranza e incluso rabia.

Sea cual sea su situación, los familiares pueden ayudar a estas personas facilitándoles la posibilidad de expresar abiertamente las emociones que les genera esta situación, fomentando una comunicación abierta que evite la focalización en la queja y que, por el contrario, se centre en valorar todas las cosas buenas que trae la Navidad y que también es posible disfrutar este año. Es clave transmitir seguridad, escuchar y ser flexible con el paciente a la hora de afrontar estas fechas, respetando siempre su ritmo.

Así, no se trata tanto de bloquear los sentimientos negativos que pueda experimentar el paciente, sino de permitir un desahogo para, después, ayudarle a buscar esa ilusión en una época tan especial como esta. “Debemos proponer, animar y preguntar; no imponer, ignorar y obligar”, concluye de la Fuente.