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“La vida es la broma más pesada que existe, si no le quitamos hierro será un continuo sufrimiento”

“La vida es la broma más pesada que existe, si no le quitamos hierro será un continuo sufrimiento”

Julián López

 Foto: Jorge Alvariño

Foto: Jorge Alvariño

Se fue a estudiar música a la universidad de cuenca y el grupo de amigos que encontró marcó el resto de su vida. Les unió el sentido del humor y crearon un programa de televisión que se llamó “la hora chanante” (2006).
Julián López (el provencio, cuenca 1978) es actualmente uno de los actores más queridos de españa. sus trabajos en teatros, cine y televisión se multiplican y su talento es la marca de una generación que definitivamente ha tomado el relevo del humor en España.
Acaba de estrenar “Súper López”, le veremos en la serie “justo antes de Cristo” y ya ha trabajado en la última película de Pedro Almodóvar.

 Foto: Jorge Alvariño

Foto: Jorge Alvariño

¿De quién heredas el gen cómico?
Bueno, quizá he tenido la fortuna de crecer en un entorno familiar en el que el buen humor siempre ha estado presente. Incluso en generaciones anteriores a la de mis padres. Eso cala y, al final, supongo que algo de poso deja.
¿El mejor y el peor recuerdo de tu infancia?
Tal vez uno de mis recuerdos más bonitos sea el día que mi padre me regala la equipación del Athletic de Bilbao. Me la puso, me peinó y me hizo fotos en el patio. Consiguió que me sintiera futbolista.
No guardo malos recuerdos, prefiero eliminarlos de mi mente.
¿Qué querías ser de mayor?
Músico. Tocar en una orquesta sinfónica.
¿Alguien hablaba de futuro cuando comenzasteis a grabar los primeros capítulos de La Hora Chanante?
No. La Hora Chanante era el perfecto reflejo de esa loca y maravillosa insolencia que tienen los jóvenes para disfrutar sólo del momento que están viviendo. Quizá ese fuera uno de los secretos de su éxito.
¿Cómo y dónde te encuentras con “la pandilla de Albacete”?
Fundamentalmente en Cuenca, en la Universidad. Allí conozco y entablo amistad con Ernesto (Sevilla) y con Raúl (Cimas). A Joaquín (Reyes), Carlos (Areces) y Pablo (Chiapella) los conocería tiempo después. Ese carácter azaroso de conocernos los unos a los otros dotó al grupo de algo especial para crear cosas juntos.
¿Recuerdas el día o el momento que te diste cuenta de que podrías vivir de tu faceta de actor?¿Había Plan B?
Recuerdo que el salto de La Hora Chanante a Muchachada Nui fue para nosotros como la profesionalización, el apostar por algo que ya podría tener un futuro. Y en medio de las temporadas de Muchachada es cuando me llama Borja Cobeaga para ofrecerme mi primer papel en el cine (Pagafantas). Ahí es cuando pensé que me había enganchado a la actuación.
El plan B siempre seguía siendo la música, pues mi formación académica es esa.
¿Y la música y la trompa? Cuándo, cómo y por qué?
Desde niño me ha apasionado. En mi casa siempre se ha escuchado mucha música y desde pequeñín los discos y las canciones han estado presentes en mi vida. Amo la música en general y la clásica en particular. La trompa es un instrumento que siempre me llamó la atención por su forma física y su sonido. Me ha acompañado en mi crecimiento como persona.
Superlópez y Justo antes de Cristo, son tus últimos trabajos, ¿en qué momento profesional estás?
Hace tiempo que quise apostar por la ficción porque es con lo que más disfruto. Tengo la suerte de encadenar proyectos y a los que citas se suman el estreno en febrero 2019 de Perdiendo el Este (la secuela de Perdiendo el Norte), el rodaje de otra peli, la intervención en la última de Almodóvar… Bueno, ahora mismo muy bien. Pero esta profesión es complicada y no es fácil no sentir vértigos ni tener dudas sobre qué hay que hacer en según qué momento.

“Me gustaría cenar con Mozart”

¿Te dejas llevar o le has puesto empeño por alcanzar lo que querías?
Estoy en esto y vivo de esto porque un día me dejé llevar. Yo iba para músico y ahora trabajo de actor y cómico. Así he decidido que sea mi vida y me dejaré llevar siempre por mi intuición, algo que se desarrolla mucho en los músicos.
¿Qué opinas de este momento social y político en el que parece que los cómicos estáis vigilados o que todos tenemos que tener cuidado con cada palabra que utilizamos?
Es bastante triste porque perdemos todos. Yo he crecido escuchando historias de gente de mi familia que hacía humor con las tragedias personales, propias, y aprendí que era la terapia perfecta. No sé en qué momento se ha roto el tablero y la gente ha empezado a no querer jugar. La vida es la broma más pesada que existe, si no le quitamos hierro será un continuo sufrimiento.
¿Cuál sería el “slogan” o frase publicitaria que mejor te definiría como persona?
“La indecisión andante”

“Por amor no he hecho locuras, pero si mil veces el ridículo”

¿Tienes algún personaje que te gustaría interpretar o un director con el que trabajar?
Muchísimos. Me encantaría probar más con papeles que saquen toda la miseria del ser humano, da igual el género de ficción. Y directores de aquí que me apetecen, pues Koldo Serra, Cesc Gay, Alberto Rodríguez, Isaki Lacuesta y Álex de la Iglesia.
Alcanzas la Moncloa, diriges este país, ¿Qué es lo primero que harías?… ¿y lo segundo?
Lo primero, descorchar una botella para celebrarlo. Lo segundo, con la botella en la mano, presentar mi dimisión. Un manera fácil y corta de pasar a la historia, ¿no?
¿Con qué personaje histórico te gustaría cenar?
Sin duda, con Wolfgang Amadeus Mozart.
¿Qué es lo más loco que has hecho por amor?
Cosas locas ninguna. Ridículas, mil.
¿Qué es lo que te hace reír?
Los gatos traviesos, Faemino y Cansado, las caídas, Jerry Lewis cantando y bailando, mis amigos y las servilletas, aquí os he dejado picuetos, ¿eh?

 Foto: Jorge Alvariño

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