¿Hacia dónde debe ir la educación y la formación para cubrir las exigencias de nuestra sociedad?

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“Las principales compañías han dejado de buscar perfiles técnicos para reclutar talento con la capacidad para resolver problemas y afrontar desafíos”.

Carlos Díez de la Lastra, Director General de Les Roches Marbella Global Hospitality Education, cree que la fuerte irrupción de la tecnología ha modificado la forma en que nos comunicamos e interactuamos con otras personas, empresas, entes administrativos e incluso objetos. La Inteligencia Artificial (IA), que apenas se encuentra en una primera etapa de desarrollo, está transformando conceptos dentro del entorno educativo, y ya existen robots colaborativos que asisten el trabajo de profesores en universidades y centros de todo el mundo. Es una auténtica revolución, cuyas aplicaciones, aún por definir, tendrán sin duda un efecto directo en el rol que juega el docente. Si los “Millennials” han sido la generación de la tecnología, los nuevos estudiantes, los que tenemos hoy en las aulas, representan a un nuevo grupo de población que lleva la conversación a un siguiente nivel; son los nativos digitales. La innovación, la adaptación, la personalización, y la interacción con nuevas aplicaciones de la IA resultarán claves para crear modelos formativos de éxito, que puedan además atender a los diferentes perfiles, necesidades y expectativas de la actual “Generación Z”.
Los maestros deben ser líderes motivacionales, inspiradores, que desarrollen cualidades personales e intrapersonales, que estimulen la cooperación, la vocación emprendedora y lo más importante, el hábito al trabajo en entornos VUCA, aquellos caracterizados por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad. Los docentes han dejado de ser una fuente única de conocimiento para convertirse en tutores, expertos en la dinamización, capaces de guiar la evolución del alumno y explotar sus capacidades. Algo que sólo se consigue con plataformas de formación que trasciendan del simple intercambio de información. Hay que abordar la nueva enseñanza desde un punto de vista global, donde la capacitación académica tenga tanto valor como la individual, y alimente la curiosidad, el sentido de autocrítica, la reflexión, y el diálogo.

En los centros como Les Roches, caracterizados por sistemas de aprendizaje experienciales, que basan su modelo educativo suizo en el desarrollo profesional y personal del alumno, llevamos años incorporando estas herramientas, y hemos visto cómo las principales compañías han dejado de buscar perfiles técnicos para reclutar talento con la capacidad para resolver problemas y afrontar desafíos.
Evidentemente la Inteligencia Artificial es sólo el primer paso; la tecnología está cambiando lo que somos, y las instituciones educativas tenemos la oportunidad, ahora, de canalizar todo ese potencial para digitalizar nuestras aulas, agilizar procesos internos, centralizar datos, y dar respuesta a las verdaderas necesidades de la sociedad. Sin duda el objetivo y el futuro es que el profesor pueda ser más profesor que nunca y se convierta en un eje vertebrador fundamental en la formación integral del alumno.

“Una faceta indispensable de esa formación integral ha de ser la educación en valores, que tiene que plantearse metas relacionadas con la ética, la moral y el civismo con el fin de crear ciudadanos responsables”.

En Wisdom School estamos convencidos de que los colegios han dejado de ser meros transmisores de conocimiento para conseguir una formación integral de los alumnos. En este sentido, desde el comienzo de nuestro proyecto, apostamos por una educación personalizada basada en potenciar los talentos de nuestros alumnos.

El libre acceso a la información que las nuevas tecnologías han traído consigo nos obliga a replantear la importancia de los contenidos curriculares de las diferentes etapas educativas. No se trata tanto de impartir contenidos concretos en el aula, como de enseñar estrategias y métodos que permitan al alumno discriminar las fuentes apropiadas y la información relevante. Para lograrlo es de vital importancia promover el pensamiento crítico y analítico.
Por otra parte, una faceta indispensable de esa formación integral ha de ser la educación en valores, que tiene que plantearse metas relacionadas con la ética, la moral y el civismo con el fin de crear ciudadanos responsables.
Otra parte fundamental de nuestra formación reside en atender el ámbito emocional. Hoy en día sabemos que las emociones están en la base tanto del éxito como de la felicidad de las personas por lo que la educación emocional ha de ser parte fundamental de la actividad docente.

En un mundo cada vez más internacionalizado y cosmopolita el dominio de al menos una segunda lengua se convierte en una necesidad de orden práctico. La plasticidad del cerebro infantil permite aprender nuevas lenguas con relativa facilidad, y este aprendizaje a su vez conlleva otras muchas ventajas cognitivas.
Otro de los retos importantes de la escuela del siglo XXI es formar alumnos con la capacidad de poder expresarse con todos los recursos que tienen a su alcance con la ayuda del profesor, que tiene que ser capaz de convertir al alumno en el centro de su propio proceso de aprendizaje
La incorporación de las TICs en la sociedad y en especial en el ámbito de la educación ha ido adquiriendo una creciente importancia y ha ido evolucionando a lo largo de estos últimos años, tanto que la utilización de estas tecnologías en el aula pasará a ser una necesidad para su futuro académico y laboral.

“En el último informe del Foro Económico Mundial sobre cómo el avance tecnológico transformará los mercados laborales, entre las diez habilidades principales más demandadas por los empleadores para el año 2020 encontramos de nuevo: pensamiento crítico, inteligencia emocional y creatividad”.

Los responsables de Hastings School Madrid creen que la respuesta parecen tenerla clara nuestros educadores: el 70% confía en que los jóvenes están preparados para el panorama laboral que les depara. El inconveniente surge cuando tanto los jóvenes como los empleadores no están tan seguros: más del 50% no está conforme con la preparación para el futuro y presente de las empresas.

Las claves de esta falta de confianza se encuentran en las destrezas que se trabajan en la gran mayoría de los centros escolares difieren de lo necesario para el día a día en los trabajos del siglo XXI. El razonamiento mecánico y la inteligencia basada en la capacidad memorística es lo más premiado en las aulas españolas. Pero… ¿qué pasa con el concepto “creatividad” que está tan de moda ahora?, ¿y con la inteligencia emocional?, ¿y la capacidad de resolución de conflictos?
A grandes rasgos, la habilidad para afrontar retos con una mentalidad ingeniosa resulta ser lo más demandado para poderse adecuar a este contexto cambiante. El tipo de inteligencia que todos necesitamos ahora incluye, irónicamente, saber qué hacer cuando no sabemos qué hacer: ser capaces de implicarnos en las más complejas incertidumbres sin desconcertarnos.

Guy Claxton, uno de los pensadores británicos más destacados en los ámbitos de la educación, afirma en esta línea que “ser un buen aprendiz de la vida real tiene muy poco que ver con la habilidad intelectual o el hecho de aprobar exámenes.” El modelo educativo diseñado por el Doctor Claxton se conoce bajo el nombre de “Building Learning Power” y busca despertar la pasión de los alumnos por el aprendizaje. En la actualidad se emplea en un gran número de escuelas de todo el mundo y lo podemos ver en algunos centros de la capital como Hastings School.
Este colegio británico, situado en pleno centro de Madrid ha implementado a lo largo de sus seis campus un único sistema que entiende la educación como un entrenamiento mental dirigido a desarrollar las habilidades del siglo XXI (comunicación, pensamiento crítico, trabajo en equipo, capacidad de adaptación) tan necesarias en un mundo en constante cambio. Una educación dirigida más al entrenamiento de habilidades sociales que al mero aprendizaje de conocimientos porque, lejos de comprometer los resultados académicos, ha demostrado ser la clave para alcanzar la excelencia en exámenes oficiales.

Siguiendo el último informe del Foro Económico Mundial sobre cómo el avance tecnológico transformará los mercados laborales, entre las diez habilidades principales más demandadas por los empleadores para el año 2020 encontramos de nuevo: pensamiento crítico, inteligencia emocional, creatividad…  Por lo que se confirma que adaptarse a estas (no tan lejanas) necesidades es un “must” para la educación en general y que puede resultar aún más elemental en etapas universitarias, donde los jóvenes se preparan para decidir hacia dónde orientar su futuro y ponen en práctica por primera vez estas habilidades.
En esta línea, se están empezando a ver en España algunos centros educativos para jóvenes de 16 a 18 años que ofrecen una experiencia pre-universitaria adaptada a los tiempos, como es el caso de BSB Nexus o Hastings Nexus, de apertura el próximo septiembre de 2019.
Estos centros buscan formar al alumno en las citadas habilidades del siglo XXI y reformular la oferta educativa para que les proporcione un currículum a medida y la única ventaja competitiva que pueden utilizar a lo largo de su vida: la capacidad para aprender y desaprender para seguir creciendo.

Por suerte o por desgracia, sólo sobreviven los que se adaptan mejor al cambio – como ya sentenció Darwin- y esa adaptación, hoy en día, viene dada exclusivamente por una educación como la que se imparte en Hastings School.

“Una educación internacional abre las mentes de los niños a otros idiomas , otras culturas, les hace más creativos y más globales.  Hoy en día es esencial aportar esta gran ventaja a los niños”.

Los responsables de Little Acorns, British Infant & Primary School, opinan que la educación hoy tiene que abarcar tres aspectos fundamentales necesarios en nuestra sociedad: la creatividad, la globalización y la tecnología.  

Una educación excesivamente estandarizada suprime la creatividad y los niños tienen que aprender a salir de su zona de confort y desarrollar su imaginación ”auto of the box” y de forma independiente. Tenemos que desechar las fichas y los libros de texto y hacer que nuestros docentes personalicen la educación para sacar lo mejor de cada niño.  Por ello es importante que las clases sean pequeñas, como en Little Acorns, y las ratios profesor: alumno sean óptimos.

Asímismo, una educación internacional abre las mentes de los niños a otros idiomas , otras culturas, les hace mas creativos y mas globales.  Hoy en día es esencial aportar esta gran ventaja a los niños.  Tienen que aprender a vivir en una sociedad abierta y global.  Los idiomas son una parte importante del aprendizaje en Little Acorns, no solo el inglés, pero también el español y francés.

Por último, la tecnología es clave en la educación.  No debe reemplazar los sistemas tradicionales pero sí tener un papel importante. Desconocemos las profesiones del futuro y lo que requerirá nuestra sociedad de nuestros hijos, por lo que es esencial mantenerse al día con la innovación en todos los aspectos dentro de la educación.  El uso de tecnología en la educación conlleva una mayor retención de información y una forma mucho mas práctica y visual de aprender.  Los niños se divierten aprendiendo y tienen acceso a un universo de información, que bajo la tutela correcta, puede abrir nuevos horizontes para ellos. Little Acorns es  pionera en el uso de tecnología desde los 12 meses.  Nuestra inversión en tecnología ha sido muy importante, tanto en hardware como en formación de nuestro profesorado. Consideramos la tecnología una herramienta de trabajo más en nuestra rutina diaria.

“Sin renunciar a los temarios oficiales, a las asignaturas tradicionales, los colegios no deberían olvidarse que tan importante como el contenido es trabajar la seguridad del alumn@, su autonomía y su personalidad”.

Luis Eduardo García, Director del International Montessori School contesta a la pregunta ¿Hacia dónde debe ir la educación y la formación para cubrir las exigencias de nuestra sociedad?
Caray, buena pregunta. De repente nos hemos puesto muy de moda los colegios Montessori por lo que conseguimos con los niñ@s , y nos han convertido en referencia pedagógica mundial.  El fundador de Amazon, los fundadores de Google, el cofundador de Wikipedia, Gabriel García Márquez y Steve Jobs se enamoraron del mundo Montessori; todos hablan de qué hacemos.  Yo sé que podría hacer una disertación muy mística y profunda como les gusta tanto a los Directores de colegios, pero es mucho más fácil que todo eso. María Montessori era Aristotélica y no hizo otra cosa que poner de relieve, y traernos al siglo XX lo que el filósofo había dicho ventitrés siglos antes.

El niñ@ está 3/5 partes de su vida despierto, en el colegio. Por lo tanto no es un aspecto relevante en su vida, es la pieza que marca su futuro, su actitud vital, su personalidad. No hay nada malo en los contenidos y temarios oficiales. No hay nada malo en que un niñ@ aprenda muchísimas matemáticas, ciencias, literatura, historia…; pues claro que no es malo, el problema es cómo se lo enseñan en los colegios. Porque al final al alumn@ lo ven como una barrica, como un frasco gigante en el que con un embudo le van metiendo temario de forma indiscriminada; eso sí,  ¡por su bien!
Si le rodeas de gente amable, educada y considerada, el niñ@ será amable, educado y considerado de adulto.  Si en el colegio le rodeas de gente feliz, optimista, vocacional, pasional, creativa ; el niñ@ cuando sea adulto además de saber mucho, será optimista, creativo, inconformista, pasional en su trabajo.

De repente en el mundo laboral las empresas “matan” por chaval@s Montessori , con personalidad, con seguridad en si mismos, con autoestima, creativos, asertivos, optimistas, trabajadores, inconformistas . ¿Que dónde está el secreto? Pues que sin renunciar a los temarios oficiales, a las asignaturas tradicionales, los colegios no deberían olvidarse que tan importante como el contenido es trabajar la seguridad del alumn@, su autonomía, su personalidad y todas esas actitudes vitales que van a marcar su vida, no sólo en el entorno laboral , también en el personal y en el familiar.

 

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