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“Hay que poner al ecologismo en primera línea de importancia”

“Hay que poner al ecologismo en primera línea de importancia”

Una noticia en la contraportada de El País sobre el mercado de olivos milenarios dio pie al guionista escocés Paul Laverty a escribir esta fábula alrededor de los olivos, unos árboles que tanto tienen que ver con nuestra cultura y desde la que se podían contar tantas cosas. Como hace Icíar Bollaín, que tras traducir y desmenuzar el guión, consigue poner en la pantalla una historia tierna a la vez que dura porque realmente lo que hace, es poner un espejo delante de la sociedad española y hacernos ver lo que todavía muchos no quieren ver.

 

Icíar Bollaín durante la entrevista con PLÁCET en el Jardín Botánico de Madrid.

Icíar Bollaín durante la entrevista con PLÁCET en el Jardín Botánico de Madrid.

¿En qué momento de tu vida estabas cuando decidiste hacer esta película? Después de haber hecho con Paul Laverty (guionista y pareja actual de Iciar Bollain)  “También la lluvia” hablamos de hacer otra película juntos. Yo hice “Katmandú” y después, tenía prioridad el compromiso de hacer una película juntos al tema de la película. No intervengo en la idea porque Paul no escribe al dictado. No le puedo decir, me interesa este tema, escribe sobre esto.

Lo que me pasa con las historias de Paul es que son guiones que yo no hubiera escrito nunca y por eso mismo, me llevan a lugares que me encantan. Yo había visto estos olivos milenarios en rotondas, pero nunca me había preguntado cuál era su historia. Es Paul el que me lo cuenta, me trasmite su idea y que quiere unirlo a la crisis económica, y a mi me parece muy bien. Pensé que sería una manera preciosa, simbólica e íntima de hablar de algo muy universal.

Un guión de realidades muy duras. Sí, realidades duras que está viviendo la gente, pero desde un lugar muy original. Es una historia de sentimientos y no es tampoco una denuncia de frente, sino que queda como un paisaje de fondo que estás viendo todo el rato. Incluso Alcachofa (personaje interpretado por Javier Gutiérrez) es el que más dramático pero también el más cómico, un poco a su pesar. Es un hombre cómico en su desesperación.

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¿Qué representa el olivo? Es metáfora de muchas cosas, el olivo es nuestra cultura, del Mediterráneo, del aceite, es la paloma con la hoja de olivo, es el olivo en La Biblia. El olivo tiene muchas lecturas y connotaciones pero además, el hecho de arrancarlo y venderlo como un objeto de lujo daba todas las posibilidades para hablar de lo que ha sido y es esta sociedad.

¿Cómo se puede como directora de cine contar tan bien, tantas historias tan diferentes? Supongo que en cada película hay un reto. Y me sorprendo a mí misma. Cuando leo por primera vez “También la lluvia”, dije que no la hacía. No me atrevía. Pero inmediatamente pensé ¿y por qué no? Le pregunté a José Luis Borau, cómo hacía la película y me dijo, “como te comerías un elefante, bocado a bocado”. Y aunque parezca una tontería las películas, por complicadas que sean, se hacen plano a plano.

Entonces en ese caso elegiste salir de esa zona de confort que puede ser las películas que mejor controlas. Sí, de repente tienes la posibilidad y la suerte de hacer algo que te saque de esa zona de confort y te lleve a un lugar donde no has estado, hay que intentarlo.

Icíar Bollaín con el actor Javier Gutiérrez en un momento del rodaje de la película El Olivo.

Icíar Bollaín con el actor Javier Gutiérrez en un momento del rodaje de la película El Olivo.

¿Qué ha sido lo más sencillo y lo más complicado del rodaje de El Olivo? Los guiones de Paul siempre tienen  trampa. En su primera lectura parecen sencillos. Pero luego surgen las complicaciones. En este caso teníamos que encontrar ese olivo maravilloso, copiarlo, trasladarlo en un camión enorme y ninguno de los dos actores conduce, no existe camión car (vehículo especializado para rodaje en movimiento) con lo que tuvimos que inventar.

Pero el rodaje ha sido sencillo y bonito. El casting era un enorme reto porque hemos mezclado actores profesionales con algunos que no lo eran, como el abuelo. Para todos ha sido una película muy bonita de hacer y para los actores tenían personajes muy jugosos que interpretar.

¿Cómo se ha introducido la ecología en el rodaje y en las conversaciones del equipo? Sin duda el mensaje de El Olivo te llega a la tripa. Yo fui la primera sorprendida con todo este tema del comercio con los olivos. He veraneado toda la vida en una zona del Mediterráneo y he visto estos olivos. Pero nunca me había parado a fijarme en la belleza que tienen y no sabía nada de este expolio o lo que significan. Lo que sucedió leyendo el guión y luego con el equipo, es lo que espero que suceda a los espectadores y no es otra cosa que definitivamente poner al ecologismo en primera línea de importancia.

A quien no les descubrimos nada nuevo fue a las gentes del pueblo (San Mateu, Castellón) donde rodamos o al propio abuelo. A mi se me acercaban señoras mientras desayunaba en un bar, contándome la misma historia que cuenta la película, diciendo: “había un olivo al que me llevaba mi padre…”

Los actores protagonistas de la película, de izquierda a derecha, Javier Gutiérrez, Pep Ambros y Anna Castillo

Los actores protagonistas de la película, de izquierda a derecha, Javier Gutiérrez, Pep Ambros y Anna Castillo.

Vives en Edimburgo y aunque vienes mucho por España, ¿cómo se ve la España de hoy desde ahí fuera? Es inevitable comparar. En España hay un nivel de descaro político inaceptable. La corrupción y la falta de asunción de responsabilidades sorprende mucho. En Escocia por ejemplo, por muy poco la gente va a la cárcel, por ejemplo por engañar con los puntos del carné de conducir. La indecencia de que políticos y colaboradores imputados se sigan presentando a las elecciones en España y que sigan saliendo elegidos o el nivel de aguante de los españoles… Es incomprensible.

Pero son los españoles los que votan. Hay una parte muy grande de responsabilidad en no rechazarlo de plano y que todo el mundo diga “esto no puede ser”.

Volvamos al cine. ¿Qué posición tiene hoy el cine europeo con respecto otras industrias como la americana o las emergentes como las asiáticas? Europa se queda pequeña para el cine de contar historias. Creo que hay un cine de autor, de contar historias, de hablar de personajes, un cine que refleja un poco lo que ocurre en una sociedad, y que está en Europa y en muchas otras partes del mundo. hay un cine iraní muy potente o un cine latinoamericano que también va en este sentido. Y luego hay un cine mainstream, un cine muy comercial que se ve en el mundo entero.

¿Qué temas te apetece tocar en tu próxima película? Me gustaría hablar de la vejez y de tantos abuelos que nuestra generación vamos a ser en un futuro muy cercano. Europa está muy envejecida y las pensiones vamos a ver hasta donde llegan. En el año 2050 vamos a tener una crisis de gente mayor pobre.

¿Qué te gusta hacer cada vez que vuelves a Madrid? El pincho de tortilla en un bareto madrileño me parece un lujo. Veo a mis amigos y me encanta volver a mi casa, soy madrileña de tercera generación.

¿Qué puedes decir de los jóvenes actores españoles? La cantera de actores españoles es una maravilla, lo que dicho siempre.

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