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“He encontrado pocos capullos en esta profesión”

“He encontrado pocos capullos en esta profesión”

El 16 de octubre se estrena la película Los miércoles no existen, una comedia coral y musical en la que Gorka Otxoa (San Sebastián 1979) es uno de sus protagonistas junto a Eduardo Noriega, Inma Cuesta, Alaxandra Jiménez o William Miller. Hemos pasado un rato con el actor donostiarra hablando de cine y de algo más.

Fotografías de mOnsclub.  Gracias al restaurante La Musa Latina (Madrid) por dejarnos hacer la entrevista y sesión de fotos.

Fotografías de mOnsclub.
Gracias al restaurante La Musa Latina (Madrid) por dejarnos hacer la entrevista y sesión de fotos.

Los miércoles no existen no es la típica historia de un guión que te proponen, es la evolución de muchas historias juntas. El director y autor de la obra de teatro y la película, Peris Romano, primero escribió el largometraje. Somos amigos íntimos y hemos trabajado mucho juntos, de hecho una de las historias de la película fue antes un corto. Como los guiones de cine son difíciles de sacar adelante, una noche cenando se nos ocurrió llevarla al teatro para que los productores pudieran verla. Uniendo minihistorias ha salido este “maxmix” tan acertado.

Cómo puede resumir su trayectoria como actor. No me marco ni pequeñas ni grandes ambiciones. Las cosas fluyen y si tienen que ocurrir, sucederán y si no, también. Con 18 años dudé si venir a Madrid a estudiar Arte Dramático o no, y al final me quedé en San Sebastián haciendo la carrera de Psicología -en mi familia casi todos son psicólogos-. Y decidí estudiar Psicología por las mañanas y por las tardes ir a la Escuela de Teatro. Me cogieron para trabajar en una serie diaria de la ETB (Goenkale). Acabé la carrera, pero nunca he ejercido de psicólogo porque ya estaba muy enfocado a ser actor. Las cosas han ido fluyendo, tenía trabajo y Vaya semanita (ETB) sirvió para que se me conociera fuera de Euskadi. Me siento muy afortunado y valoro mucho que desde que empecé a los 18 años -acabo de cumplir 36- he estado sin parar de trabajar.

¿Se aprende a elegir el mejor proyecto? Al principio estás un poco a todas y luego aprendes a leer guiones, a saber valorar los medios que hay o las personas en cada proyecto. Suelo hacer caso a lo que me pide el corazón, lo que inspira y me apetece en cada momento y no me arrepiento de ningún trabajo que haya hecho.

“Me gusta ese humor de perdedor que provoca la risa en unos y el mal rollo en otros”

¿Es el humor el eje en el que han girado todas esas decisiones? No especialmente. Me encanta la comedia, pero siempre he hecho y me gusta hacer cosas más alejadas del humor. Me gusta mucho la mezcla de “Dramedia” como en Los miércoles no existen. Me gusta ese humor de perdedor que provoca la risa en unos y el mal rollo en otros.

Así fue también Pagafantas. Sí, es humor pero el personaje está sufriendo mucho. Es “malrollero”. Me gusta la comedia que tiene chicha y no la de un chiste tras otro.

¿Se considera actor de comedia más que de otro género? No, he hecho de todo y no me considero cómico. De hecho para mí los actores no se diferencian entre comedia o drama, se trata de meterte en personajes y en pieles de personas e intentar interpretarlas. Aunque es cierto que la gente me conoce más por los papeles de comedia que he hecho hasta ahora.

¿Hay humor en sus nuevos personajes de las series de televisión Velvet y Águila Roja? En Velvet sí hay pinceladas de comedia, pero en Águila Roja, nada.

También ha rodado Reevolution (2015) donde creo que tampoco hay nada de humor. Un peliculón. La mejor película hecha con cero euros y mejor factura que se ha hecho nunca (de David Sousa). Un thriller policíaco que habla de la crisis, con un guión que me llegó hace ocho años, antes del 15-M, antes del despertar de la conciencia social que ahora vivimos afortunadamente, y en la que interpreto a un hacker que se une a un grupo de ciudadanos desesperados que van contra un sistema que no funciona.

¿Siempre le gustó el cine y cantar? (en Los miércoles no existen los actores cantan). El cine sí, cantar no. No es mi fuerte para nada y soy consciente de ello. Y no sé porqué me ha tocado cantar en muchos de los últimos trabajos.

¿Cuáles han sido las alegrías y las decepciones con las que se ha encontrado en el mundo de la interpretación? Lo mejor es que los actores en general son bastante más normales que lo que podía pensar con 18 años. Me he encontrado pocos capullos o gente subidita… Algunos hay. He hecho grandes amigos y lo que he vivido es mucha normalidad. Lo que peor llevo es el hecho de que nos conozcan por la calle. Tiene su lado positivo de reconocimiento social y de que se valore tu trabajo o que te digan cosas bonitas, pero la falta de intimidad es complicado llevarla bien.

Sus primeros trabajos en Euskadi ya fueron un éxito y ahora es un actor muy conocido en todo España, ¿Cómo ha evolucionado el fenómeno fan en todos estos años? He vivido con 18 años el boom de los autógrafos… Luego la gente comenzó a llevar cámaras por la calle, poco después las digitales pequeñitas y llegó el mundo de los móviles. He vivido y sufrido la evolución de la tecnología. Aunque yo, afortunadamente, puedo andar por la calle sin ningún problema y no soy un fenómeno como otros compañeros lo han sido de la noche a la mañana, y tener paparazzis y gente gritando en tu portal.

¿Cómo vive y que realidades nos puede contar sobre el trato del mundo del cine desde las políticas actuales? Comenzaría respondiendo que pese a todo, la gente tiene mucho talento y mucha ilusión. Pero está claro que desde el Gobierno han intentado cargarse la industria del cine con toda la intención del mundo, porque ya tenían los datos que decían que subiendo al 21% iban a ingresar menos y ha sido así. Todo lleva a entender que la intención no era recaudatoria, si no vengativa para hacer daño a la cultura. He visto, todos podemos verlo, cómo se han cerrado muchos teatros y productoras de cine y teatro.

“Está claro que desde el Gobierno han intentado cargarse la industria del cine”

¿Es cierta la afirmación de que el cine o el teatro son industrias subvencionadas o mal subvencionadas? El Estado ha ingresado muchísimo más de lo que ha dado en subvenciones. Y es un bulo en los medios -afines al Gobierno- en los que se intenta vender la movida de que el cine español vive de subvenciones y que todos vivimos del cuento, cuando todo en este país está subvencionado, desde los coches, los zapatos o la agricultura. Hay que ayudar a todas las industrias -ya se verá cuál es la mejor forma de hacerlo- y más si es cultural. Es lamentable que el cine tenga uno de los mayores IVAs del planeta y otros como el porno o los toros, tengan el reducido del 8 %. Esto es ya el surrealismo más absoluto.

¿Le gusta la generación que viene por detrás de la suya? No lo sé… Tampoco la conozco tanto como para opinar de una forma muy contundente, pero se les ha llamado la generación Ni-Ni (ni estudian, ni trabajan) y no sé si es para tanto. Puede ser que muchos jóvenes de las nuevas generaciones sean víctimas de lo que quiere el sistema, de consumir por consumir, de pasar de la cultura, de no pensar mucho, de no meterse en política, en organizaciones sociales u ONGs. Pero quiero creer que no puede ser así… y que está cambiando como cambia en todas las generaciones, que hay un despertar social que creo está ocurriendo, aunque también detecto una generación más sedada que se relaciona por Internet y a la que le gusta pasar el día en un Centro Comercial.

¿Qué es lo que más le gusta hacer cuando sale de actuar en el teatro? (Ha estado hasta el pasado 4 de octubre en Teatros del Canal con la obra Bajo terapia). Estoy disfrutando muchísimo de Madrid con las bicis de BiciMad. Soy muy feliz yendo en bici por la ciudad, por la noche, cuando salgo del teatro.

¿Cuáles son sus aficiones? Viajar y comer. En eso me gasto el dinero. Como buen “vascorro” tengo el morro fino y cultura gastronómica. Madrid tiene una magnífica oferta cultural y gastronómica y la disfruto y otras cosas, como el tráfico y las copas en vasos de tubo, que no me gustan nada. Pero también disfruto de Madrid trabajando, porque creo que si no fuera por trabajo no hubiera salido de Donosti. Allí se vive muy, muy bien.

¿Cuál es su parte más friki, que nunca haya confesado? Pues que colecciono cucharillas de ciudades del mundo por las que haya viajado. No puede ser que me las regalen, tengo que comprarlas yo en mis viajes.

Eso es horrible. Horrible. Y cuanto más cutre, mejor.

¿Cómo se le ocurre? Todo comenzó con 15 años cuando vivía en Colorado, en Estados Unidos, con una familia y recorrimos ocho estados para visitar a su abuela. Y en cada estado la familia me regaló una cucharita de suvenir.

Recomiéndenos una película que haya sido importante para usted. En vez de elegir un clásico te voy a decir una que me da rabia que no la conozca todo el mundo porque es un peliculón: Children of men (Hijos de los hombres), de Alfonso Cuarón, que habla de un futuro muy cercano en el que la sociedad ya no puede tener más hijos.

¿Un actor y una actriz? Robert de Niro y Uma Thurman en Kill Bill.

¿Su sueño de actor? El próximo papel que me llegue.

¿Le gusta escribir o dirigir? Dirigir y producir sí, soy un poco “salsero” y tengo alma de director. Soy petardo y acabo entrometiéndome en los rodajes, cuando no es mi función. Pero escribir me parece dificilísimo y no me veo capaz.


Los miércoles no existen está protagonizada por Eduardo Noriega, Inma Cuesta, Alexandra Jiménez, William Miller, Gorka Otxoa y Andrea Duro y cuenta, además, con la colaboración especial de María León. La película, que es una producción de JOSÉ FRADE Producciones Cinematográficas y cuenta con la colaboración de Televisión Española y Movistar+, es el primer proyecto cinematográfico en solitario de Peris Romano, quien debutó en la dirección, junto a Ruy Sorogoyen, con 8 Citas.

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