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Eduardo Noriega: “Nunca me he sentido un sex symbol, siempre me han visto como el guapo que esconde algo oscuro”

Eduardo Noriega: “Nunca me he sentido un sex symbol, siempre me han visto como el guapo que esconde algo oscuro”

– “He leído tantas veces que conocí a mi mujer en un aeropuerto que ya estoy convencido de que sucedió realmente”
– “Siempre he dicho que nunca quise ser actor, pero…”
– “Me puedo tragar cualquier cosa de deportes en la televisión”

[entradilla]Después de su papel en la exitosa Cha-cha-chá de Antonio del Real en 1998 no habíamos vuelto a ver a Eduardo Noriega en un papel como el que interpreta en Nuestros amantes, una inteligente comedia romántica recién estrenada donde comparte protagonismo con Michelle Jenner.
El actor nos habla de sus primeros tiempos en Madrid, de sus amores y desamores, del bulo de que conoció a su mujer en un aeropuerto, demostrando ser un “tío” accesible con un gran sentido del humor.[/entradilla]
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Según el propio Noriega, Nuestros amantes “habla de amor y desamor, de deseo y sobre todo de las dificultades para cerrar etapas sentimentales y todo espolvoreado con mucho humor. Porque el director es una persona que utiliza el humor como una constante en su vida y un humor distinto, inteligente que se ve reflejado en la película, un humor que cuenta cosas, que deja un poso cuando sales del cine. En la vida hay etapas de enamorarse y desenamorarse, pero cerrar esas etapas sentimentales nos cuesta mucho. Necesitamos que desde fuera alguien nos zarandee y nos abra los ojos para poder empezar a mirar hacia delante. Creo que la comedia es la vía perfecta para hablar de cosas reales, de relaciones amorosas, de nuestra incapacidad para sentir.”

¿Alguna vez te has visto en una situación como la de la película… que te hayan dejado?
Con unos veinticuatro años tuve una relación bastante seria, estable y estuve en el lugar que más se sufre, que es cuando te dejan. Porque dejar cuesta mucho, pero cuando se pasa mal es cuando te dejan. Porque el que deja se libera y empieza a vivir rápidamente otra vida. En cambio el dejado lo alargamos, porque esa persona sigue ahí y la idealiza y se plantea una y otra vez la posibilidad de volver y se puede llegar a convertir en algo patológico. Yo viví algo así, hasta tal punto de que llegué a enfermar físicamente.
[sumario]”He leído tantas veces que conocí a mi mujer en un aeropuerto que ya estoy convencido de que sucedió realmente”[/sumario] Lo que sí es algo de película es la historia de cómo conociste a tu mujer, en un aeropuerto por un retraso en un vuelo…
Mira, hace unos días escribí un tuit que decía: he leído tantas veces que conocí a mi mujer en un aeropuerto que ya estoy convencido de que sucedió realmente. Pero no es verdad, esto surgió en una entrevista en la que yo hablaba de que las decisiones que tomamos más importantes en nuestra vida al final dependen muchas veces de una casualidad o una coincidencia y puse el ejemplo del aeropuerto, de perder un avión y conocer a la mujer de tu vida, pero no me estaba refiriendo a mí. Yo la conocí en el festival de cine solidario de San Pancracio de Cáceres, que también fue una casualidad, por cierto, porque yo tenía que haber cogido un tren en Atocha cuando los atentados del 11 M, y el viaje se pospuso para el mes siguiente. El caso es que si hubiera ido el mes anterior, mi mujer hubiera estado enferma en su casa y no la habría conocido.

Hace mucho que no hacía un papel como este en una comedia.
Recuerdo que hice Cha-cha-chá, una comedia que tuvo mucho éxito, pero desde entonces no había hecho una comedia hasta esta, porque en Una pistola en cada mano (2012) o en Los miércoles no existen (2015), que también eran comedias, mis personajes era más bien dramáticos.

Noriega demostró tener un gran sentido del humor durante toda la entrevista. Foto: Lisa Pagano.

Noriega demostró tener un gran sentido del humor durante toda la entrevista. Foto: Lisa Pagano.

Tal vez es porque se te ve como un sex symbol.
Yo nunca me he sentido un sex simbol. En general, creo que los directores me ven casi siempre en papeles dramáticos y en muchas producciones me matan y también en muchas ocasiones ven un lado oscuro en mí. Me ven como el guapo que esconde algo oscuro.

¿Te consideras una persona con buen humor?
En general sí. Es verdad que tengo genio, mala leche. Cuando exploto, exploto, pero creo que tengo buen carácter. No soy alguien cómico tipo Fele Martínez (compañero de reparto en Nuestros amantes), que no para de decir chorradas de la noche a la mañana, pero sí me gustan el buen humor y las risas.

La primera vez que viniste de Santander a Madrid ¿qué es lo que más te llamó la atención?
Llegué a Madrid con 19 años y Madrid para mí era enorme, una cosa gigantesca, inabarcable y lo que más me sorprendió es que fueras donde fueras, cada día de la semana, hicieras lo que hicieras, ya fuera un concierto en un bar, una exposición en cualquier sitio o al fútbol o al teatro o al cine o de botellón… siempre había gente. El peligro de Madrid a los 19 años es que hay todo de todo en todos los lados y todos los días.

Noriega 02-B web Placet[sumario]“Siempre he dicho que nunca quise ser actor, pero un día mi hermano me dijo que, aunque no fuera consciente, siempre lo había llevado dentro, que era un exhibicionista, que era ver un escenario y subirme”[/sumario] Y tú ¿fuiste muy gamberro o eras un chico formal de Santander?
Yo nunca fui un chico formalito. Siempre he sido bastante gamberro. No me dejé llevar del todo por la vorágine de Madrid, pero es cierto que estudiaba Arte Dramático, que no es una ingeniería aeronáutica, y no pasaba nada si ibas un día con resaca. Pero había que ir, porque penalizaban mucho la no asistencia.

¿Es verdad que en una ocasión saltaste la valla de un convento?
Es cierto, una noche, pero fue un Colegio Mayor de monjas. En esos años de juventud en Madrid un amigo y yo conocimos a unas chicas que estaban en un Colegio Mayor de monjas al que no podía pasar ningún hombre… Fue como un reto. En esa época, en el 92 o 93, bastaba que te prohibieran una cosa para que tú quisieras hacerla.

¿Qué querías ser de pequeño?
Yo quería ser muchas cosas, futbolista, piloto de avión. El primer recuerdo que tengo es que quería ser médico “de tener hijos.” Yo con seis años ya tenía una novia, en eso fui bastante precoz y éramos tan novios que las dos familias lo sabían y siempre decíamos que a los 22 años nos íbamos a casar y a ser médicos “de tener hijos.”

E. Noriega Portada Placet1[sumario]“Salvo el curling y los saltos de esquí de Año Nuevo me puedo tragar cualquier cosa de deportes en la televisión”[/sumario] Pero ¿nunca pensaste en ser actor?
Yo siempre he dicho que nunca quise ser actor en mi vida, que fue por casualidad. Conocí a una chica que hacía teatro con unos 16 años. Fui a verla a unos ensayos y el director que estaba allí dijo, <aquí no se viene a ver, se viene a hacer> y el caso es que subí al escenario y ahí empezó todo. Pero un día, hace no mucho, hablando con mi hermano me dijo que, aunque no fuera consciente, siempre lo había llevado dentro, que era un exhibicionista, que era ver un escenario y subirme. Y, la verdad, es que pensándolo, tenía razón. La primera vez que me subí a un escenario fue con unos 6 años, con esta novia de la que te hablo, fue en un concurso de disfraces de los Agustinos. Me disfracé de John Travolta y mi novia de Olivia Newton John y el caso es que yo hacía toda una coreografía delante de todo el mundo, por supuesto gané el primer premio. Es verdad que en el fondo siempre lo había llevado dentro.
Ya más mayor, todavía en Santander, también hice de figuración en el coro de una zarzuela en la que cantaba Alfredo Kraus. Cuando acabó la zarzuela y el público empezó a aplaudir yo sentí que los aplausos eran para mí, se me puso la piel de gallina y eso que yo era el último extra al que ni se veía.

Siempre se dice que te descubrió Amenábar, pero cuando hiciste Tesis ya habías hecho Las historias del Kronen.
Mi debut profesional en largometraje fue con “El Kronen”, pero es verdad que ya había hecho cortos amateur con Carlos Montero, Mateo Gil y Amenábar y Alejandro, cuando escribió Tesis lo hizo pensando en mí para el papel que después hice.

Aparte del cine y la literatura, ¿qué otras aficiones tienes?
Ahora mismo mi hija me ocupa todo el tiempo del mundo, pero me gusta mucho el deporte, practicarlo y verlo. Salvo el curling y los saltos de esquí de Año Nuevo, me puedo tragar cualquier cosa de deportes la televisión. También me gusta el yoga y lo practico.

Sé que también eres muy futbolero, ¿vas mucho al estadio?
Suelo ir a ver al Racing cuando viene a Madrid e incluso, si tengo tiempo, voy a ver algún partido en cualquier punto de España. Soy del Racing porque es de mi tierra, pero también soy del Barça.
[sumario]“No soy alguien cómico tipo Fele Martínez, que no para de decir chorradas de la noche a la mañana, pero sí me gustan el buen humor y las risas.”[/sumario]

Eduardo Noriega junto al actor Fele Martínez en una escena de Nuestros amantes. Además de haber trabajado juntos en diferentes ocasiones, Eduardo y Fele mantienen una amistad fuera de las pantallas.

Eduardo Noriega junto al actor Fele Martínez en una escena de Nuestros amantes. Además de haber trabajado juntos en diferentes ocasiones, Eduardo y Fele mantienen una amistad fuera de las pantallas.

Y hablando de Santander ¿qué playa nos recomendarías?
Me gustan todas, pero si tuviera que elegir una, tengo predilección por la playa de Langre, una playa muy grande, en forma de media luna, con un pequeño acantilado. Es un lugar donde no ves ninguna construcción y ves el Mar Cantábrico abierto. Un lugar maravilloso. Recuerdo una época en la que estuve mucho tiempo sin ir a Santander y cuando volví, fui a esta playa, me metí en el agua y dije en voz alta, esto es lo mejor del mundo.

¿Sientes la obligación, como personaje público, de participar en proyectos solidarios?
Yo participo en diferentes proyectos, pero no por ser personaje público. Mis padres eran muy solidarios y creo que me lo supieron transmitir. Es verdad que al ser un personaje público tienes un altavoz que otra gente no tiene y por eso también se te reclama mucho. A veces cuesta mucho decir que no, pero también creo que si se están en demasiadas causas pierde valor, entonces tienes que apostar por algo.

¿Qué lugar te gusta de Madrid?
Me gusta mucho el Templo de Debot, para pasear y ver los atardeceres. Me parece un lugar mágico.

 

 

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