“¡Humo durante el día, fuego en la noche!”. Esta era la señal de alerta del ejército del emir Mohamed I el día que decidió construir una fortaleza junto a una colina en tierra de nadie. En medio de todo y de nada, ante el previsible ataque de los cristianos que venían del norte de Castilla. Era el ¡NO PASARÁN! del S.IX, era el origen musulmán de Mayrit, que pasó a ser Magerit hasta llegar a convertirse en simplemente Madrid.

Crónicas íntimas de Madrid. Por Nacho Aguilera.

 

Personalmente, cuando dicen que “América es la tierra de las oportunidades”, me entra “un parraque que ni pa´qué”. Entro en un estado de efervescencia y agitación que como diría un madrileño de toda la vida acabo “tó quemao”.
El sueño americano no era más que un eslogan de unos estirados y remilgados ingleses con un master en marketing del Siglo XVI, con el fin de atraer a los británicos a que se mudaran al vasto continente. “Estados Unidos como tierra de abundancia, oportunidades y destino…”. No amigos. Eso ya llevaba siendo Madrid siete siglos antes de que llegaran con su speech unos fenómenos en venta y Real Estate.

En aquel siglo, Madrid no era solo la capital del Reino español establecida por Felipe II. Era la capital del Mundo Moderno y la heredera del Sacro Imperio Romano Germánico que le había dejado su padre, Carlos I de España y V de Alemania. Éste, curiosamente, se oponía a la posible capitalidad madrileña, “Si quieres conservar tus reinos deja la capital en Toledo, si quieres aumentarlos, llévala a Lisboa, y si quieres perderlos, trasládala a Madrid”, le dijo a su joven hijo.

Sin embargo, después de un milenio podemos estar en la certeza de que ni Mohamed I ni Felipe II realizaron aquella elección al azar. Madrid era tierra de agua, de aire, ahora quizás un poco más que discutible, de buen clima, de grandes bosques de caza y, sobre todo, Madrid era (y sigue siendo), un lugar de reunión y asociación.

Madrid no dependía de nada ni de nadie. Tampoco de obispos ni de grandes linajes, solo de los madrileños y de los que venían a engrandecerla. Si Carlos I de España y V de Alemania no lo entendía era porque le gustaba mucho el postureo y, además, había nacido en Gante. Creo que con eso está dicho todo.

Curiosamente, Dios eligió a un musulmán para su creación y a un cristiano de Valladolid para hacerla capital, porque Madrid es ciudad de acogida y confluencia, es de todos aquellos que vienen con sus sueños a emprender su camino y a caminarlo.

Sin cada uno de ellos, y a su manera, no hubiese sido posible ese “cocidito madrileño” que cantaba el riojano Pepe Blanco en tiempos de la posguerra, tan especial y diferente que hace a Madrid, que te cautiva y que te atrapa, porque como dice el gran ubetense Joaquín Sabina, “Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid”.

 

 

250px Madrid muralla musulmana - De Mayrit a Madrid, moros y cristianos

Restos de la muralla musulmana de Madrid.

 

350px Muralla musulmana de Madrid dibujo - De Mayrit a Madrid, moros y cristianos

Dibujo de la antigua muralla musulmana de Madrid.

 

Imagen de portada: Parque Emir Mohamend I de Madrid.

Texto de Nacho Aguilera. Arquitecto técnico y vecino de Madrid.