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Todas las claves del fenómeno Fan

Todas las claves del fenómeno Fan
[entradilla]Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, un fan es un simple admirador, seguidor o entusiasta de algo o de alguien. ¿Está de acuerdo? Con esta aproximación tratamos de dar respuesta a algunas de las cuestiones que surgen a la hora de enfrentarnos al fenómeno fan. ¿Somos todos fans en cierta medida? ¿Cuándo nace y por qué se produce este fenómeno? ¿Qué impulsa a una persona a esta pleitesía incondicional? ¿Dónde está la frontera entre la admiración y el fanatismo? ¿Es algo normal? ¿Cómo ha evolucionado el fenómeno con las nuevas tecnologías?[/entradilla]
Fans Beatles

La policía intenta contener a los fans de los Beatles a su llegada al Palacio de Buckingham.
Londres 1965.
Archivo fotográfico Hulton.

EL NACIMIENTO DE UNA REVOLUCIÓN

El fenómeno fan, tal y como lo entendemos actualmente, tiene sus orígenes durante los años 50 en Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, unido inseparablemente al nacimiento de la cultura de masas. Los medios de difusión alcanzan a toda una población deseosa de estrenar su recién conquistado tiempo libre tras las angustias de la gran depresión y la economía de guerra. Los jóvenes alcanzan cotas de libertad y autonomía económica, que no independencia, jamás vistos hasta la época; el individuo es algo más que parte de una nación y los jóvenes están deseosos de nuevos referentes en los que mirarse.

En medio de esta incipiente revolución de valores pacífica y silenciosa surge un nuevo movimiento musical que se contrapone a todo lo establecido tanto social como rítmicamente, el rock&roll. Artistas como Elvis Presley o Jerry Lee Lewis se convierten en referentes culturales que se escuchan por las emisoras de radio de todo el país, generando odios y simpatías y generando, sobre todo, los primeros jóvenes fans, que ven en ellos a los nuevos magníficos, revolucionarios e intocables dioses que la sociedad necesitaba para transformarse. A su vez, las grandes estrellas del cine como Ava Gadner o Clark Gable, comenzaban a tener millones de seguidores ávidos de información sobre sus mitos del celuloide.

La llegada de los 60, con su auténtica explosión de los valores sociales, sexuales y musicales, liderada por políticos como Martin Luther King, o grupos como los Beatles o los Rolling Stones, comenzaron a configurar el fenómeno fan como algo más estructurado dentro de la sociedad, como algo en lo que los jóvenes podían creer y a través de lo que actuar, que atraviesa fronteras comenzando a convertirse, aunque de forma incipiente, en algo realmente universal.

La década de los 70 se caracterizó por llevar el rock a sus límites, donde proliferan grupos con un sonido potente y definido. Es en este momento cuando comenzaron a aparecer los primeros grandes iconos del rock, Led Zeppelin, Pink Floyd, y cuando el fenómeno fan comienza realmente a perfilarse, a tomar cuerpo teórico y se comienza a analizar a nivel sociológio e intelectual. Pero esta década es también el inicio de otro gran movimiento que está destinado a desbancar al rock, el pop, con Warhol a la cabeza rompiendo con el compromiso, elevando lo popu-lar a la categoría de arte, una nueva revolución cultural, la del arte por el arte, la fama por la propia fama. La televisión comienza a adquirir un peso específico entre la población con el que no había logrado contar hasta el momento, llevando cada noche a la propia casa de los espectadores una ficción, tan solo antes vista en el cine, que atrapa a jóvenes descreídos y necesitados de una nueva vuelta de tuerca a todo lo conocido hasta el momento.

[sumario]En los años 80 las grandes compañías discográficas y cinematográficas se dan cuenta del inmenso potencial económico que hay detrás de este fenómeno.[/sumario]

Pero no fue hasta los años 80 cuando las grandes compañías discográficas y cinematográficas se dan cuenta del inmenso potencial económico que hay detrás de este fenómeno. Un fenómeno que comienza a estructurarse con las bases del marketing más teórico y consumista. La música, de forma paulatina, pasa a ser un bien de consumo y los artistas comienzan a ser productos, relegando la ruptura de los 50, el compromiso de los 60, la calidad del rock de los 70 e incluso la originalidad de su incipiente pop, a un segundo plano. Los artistas lo son si venden.

Es cierto que los 80 es la década de grandes e irrepetibles bandas como U2 o de los más grandes mitos como Michael Jackson o Madonna, con millones y millones de fans en todo el mundo, e incluso es cierto que en España los 80 significaron talento, la época dorada y más inocente de nuestro panorama musical, habíamos llegado tarde al despertar universal de occidente y había que darse prisa.

Sin embargo, a finales de los 80, el mundo de los mitos y los fans comienza a fragmentarse, aunque su resaca dura hasta finales de los 90 cuando la aparición de Internet cambia todo para siempre.

ADMIRACIÓN Y... RESPETO Mª Jesús Leyva, de 44 años y admi-nistrativa de profesión, lleva ya seis años presidiendo el club de fans de Bisbal, www.bisbalfanclub.com. A ella no le gusta la palabra fan “por el sentido despectivo con el que suele tratar a las personas que tenemos una afición musical. Yo tengo una afición, una admiración por un artista, y es igual de válida que la afición que puede tener un seguidor de un equipo de fútbol, o un aficionado al toreo.”. Sigue al cantante desde sus inicios en OT y sobre todo le admira a nivel profesional “su capacidad de trabajo, su voz...”, aunque también a nivel personal ”su honestidad, su saber estar, su cercanía... Para mí, es alguien muy especial, ya son muchos años que nos conocemos”. Dedica mucho tiempo al club, desde el que se organizan y gestionan dife-rentes actividades para apoyar la carrera de Bisbal. “Yo lo considero un segundo trabajo, que se lleva mi tiempo libre” y remarca “respetando su vida privada por encima de todas las cosas”. Ha acudido a innumerables conciertos de David, al que conoce personalmente. Además, gracias a esta afición, tiene contacto con otros seguidores del artista, “Las vivencias que me aporta, la gente y ciudades que he conocido por seguir a David Bisbal, no tiene precio... Conozco a personas de toda España, y también del extranjero, desde Europa, hasta América, tengo trato directo con muchos de ellos, y he hecho muy buenas amistades.”

ADMIRACIÓN Y… RESPETO
Mª Jesús Leyva, de 44 años y admi-nistrativa de profesión, lleva ya seis años presidiendo el club de fans de Bisbal, www.bisbalfanclub.com. A ella no le gusta la palabra fan “por el sentido despectivo con el que suele tratar a las personas que tenemos una afición musical. Yo tengo una afición, una admiración por un artista, y es igual de válida que la afición que puede tener un seguidor de un equipo de fútbol, o un aficionado al toreo.”. Sigue al cantante desde sus inicios en OT y sobre todo le admira a nivel profesional “su capacidad de trabajo, su voz…”, aunque también a nivel personal ”su honestidad, su saber estar, su cercanía… Para mí, es alguien muy especial, ya son muchos años que nos conocemos”.
Dedica mucho tiempo al club, desde el que se organizan y gestionan dife-rentes actividades para apoyar la carrera de Bisbal. “Yo lo considero un segundo trabajo, que se lleva mi tiempo libre” y remarca “respetando su vida privada por encima de todas las cosas”.
Ha acudido a innumerables conciertos de David, al que conoce personalmente. Además, gracias a esta afición, tiene contacto con otros seguidores del artista, “Las vivencias que me aporta, la gente y ciudades que he conocido por seguir a David Bisbal, no tiene precio… Conozco a personas de toda España, y también del extranjero, desde Europa, hasta América, tengo trato directo con muchos de ellos, y he hecho muy buenas amistades.”

TODOS SOMOS FANS

Podemos hablar de dos tipos de fans. Por una parte fans somos todos. Todo aquel que escuche un disco o que le guste un artista o un deportista, un equipo de fútbol, un movimiento determinado… Según Juan Sardá Frouchtmann, periodista cultural del diario El Mundo y estudioso de la materia, “En el mundo cultural, hasta cierto punto, el consumidor siempre es fan.”

Por otra parte, está el fan, tal y como se entiende popularmente, que es esa persona con un grado de entusiasmo y seguimiento más pronunciado. Según Frouchtmann, “Este fan juega su papel dentro de la industria, es el que más consume. Y juega un papel simbólico, porque es el que legitima en cierto sentido a la estrella. Por ejemplo cuando aparece Enrique Iglesias y no hay un grupo de niñas gritando, toda la puesta en escena se resiente, porque forma parte del glamour, igual que los fotógrafos. La estrella necesita de un envoltorio para poderse desarrollar. E incluso, en ciertos casos, las compañías están detrás de los clubes de fans de algunos artistas.

[sumario]”Los fans forman una parte importante del engranaje cultural, económico, simbólico…”[/sumario]

Para Javier Adrados, fan y biógrafo del grupo Mecano y actualmente agente musical de, entre otros artistas, Ana Torroja y Nacho Cano, orgulloso de su trayectoria de fan de Mecano, que despertó en él la vocación por el negocio de la música, “un fan es algo más que un seguidor. Un fan es un estudioso de lo que sigue. Es alguien que no mira si su ídolo ha dejado de estar en la cumbre. Fan es una manera de entender la fidelidad hacia un modelo, un estilo, un equipo.”

EN BUSCA DE UNA IDENTIDAD

En términos generales este es un fenómeno normal que ha existido casi desde siempre. Según Guillermo Fouce, profesor asociado del Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid y presidente de Picólogos Sin Fronteras, “el fenómeno fan se puede identificar con la adolescencia y la juventud porque es cuando se configura la identidad. Lo que hace el adolescente es buscar su espacio en el mundo, mirando qué cosas de los mayores le gustan o no y dónde está él dentro de esas cosas. Luego hay gente que, a raíz de esa búsqueda de identidad, se engancha para toda la vida a un hobby, una afición, una música, a algo que les ha marcado identitariamente y que permanece en el tiempo. Pero la base es esta búsqueda de identidad por contraste con el otro con quien me identifico, a quien sigo y qué cosas extraigo de ahí.

HOMBRES VS MUJERES

El fenómeno fan se ha identificado tradicionalmente con las mujeres por una cuestión de emotividad. Para Frouchtmann, “Los fans más activos suelen ser chicas adolescentes enamoradas de chicos guapos, exitosos, cuyo fanatismo se basa en esa proyección romántica de la fantasía del príncipe azul.”

El fenómeno fan, al tener que ver con lo que me gusta o no, con lo que me genera o no emoción, es poco discutible, no es racional. En este sentido Fouce explica, “Las mujeres tienen una mayor emocionabilidad, y los hombres, en esta configuración de identidad, pudieran ser más racionales, pero, a día de hoy, las fronteras se están rompiendo. En este momento, cada vez hay menos diferencias. Cada vez los géneros se están acercando más.

BEATLEMANIA FOR EVER Inés Hevia, de 17 años, más conocida entre sus amigos como Inés Harrison, es la fundadora y presidenta del club de fans BeatlesEspaña (www.beatlesespaña.es).  Para ella “Ser un fanático es un orgullo, como una religión casi… Son la cura de todos mis males... Son mi banda sonora... Y a veces mis mejores amigos, porque puedes sacar cualquier buen consejo de ellos... Yo creo en The Beatles. ” Dedica la mayor parte de su tiempo libre al club “Me despierto pensando en el Club y dependiendo del día hago unas cosas u otras para la web, el blog, etc. Aunque nadie debe alarmarse, es que soy demasiado perfeccionista, y quiero que todo funcione y salga bien; pero tengo mis descansos y a veces no le dedico tanto tiempo, pero me lo tomo muy en serio”. Ella habló con su familia antes de empezar, hace cuatro años, con tan solo 14, esta andadura, que además la forma en diferentes campos “Dentro del Club, soy multitarea. Como apenas estamos empezando y todo fue idea mía me encargo de la mayor parte del trabajo. Soy web máster, a veces periodista y traductora, editora de vídeo y audio, y además controlo el email y las redes sociales.” Está continuamente informada de todo lo que ocurre alrededor del mítico grupo, incluso de las esposas de sus componentes y uno de los fines del club es conseguir que los dos componentes vivos de los 4 de  Manchester vuelvan a España.

BEATLEMANIA FOR EVER
Inés Hevia, de 17 años, más conocida entre sus amigos como Inés Harrison, es la fundadora y presidenta del club de fans BeatlesEspaña (www.beatlesespaña.es). Para ella “Ser un fanático es un orgullo, como una religión casi… Son la cura de todos mis males… Son mi banda sonora… Y a veces mis mejores amigos, porque puedes sacar cualquier buen consejo de ellos… Yo creo en The Beatles. ”
Dedica la mayor parte de su tiempo libre al club “Me despierto pensando en el Club y dependiendo del día hago unas cosas u otras para la web, el blog, etc. Aunque nadie debe alarmarse, es que soy demasiado perfeccionista, y quiero que todo funcione y salga bien; pero tengo mis descansos y a veces no le dedico tanto tiempo, pero me lo tomo muy en serio”.
Ella habló con su familia antes de empezar, hace cuatro años, con tan solo 14, esta andadura, que además la forma en diferentes campos “Dentro del Club, soy multitarea. Como apenas estamos empezando y todo fue idea mía me encargo de la mayor parte del trabajo. Soy web máster, a veces periodista y traductora, editora de vídeo y audio, y además controlo el email y las redes sociales.”
Está continuamente informada de todo lo que ocurre alrededor del mítico grupo, incluso de las esposas de sus componentes y uno de los fines del club es conseguir que los dos componentes vivos de los 4 de Manchester vuelvan a España.

LA ETERNA ADOLESCENCIA

Un adolescente, al no tener ese proyecto de futuro en el que invertir tiempo y dinero, tiene mucha capacidad económica a corto plazo. Gastan mucho tiempo y dinero en ocio. Esto podríamos asociarlo al fenómeno fan, al consumo de productos diseñados para ellos.

El problema radica en que, en nuestra sociedad, la adolescencia se empieza antes y se prolonga en el tiempo. Para Fouce, “El límite de la adolescencia no es la edad, sino el llegar a ser adulto, y esto pasa por el momento de independencia sobre todo económica.” Con el nivel de paro juvenil actual y con la dificultad de acceder a la vivienda, se habla de edades más avanzadas. Según Fouce, “Antes poníamos el límite en los 30 años, luego pasó a los 35 como media y ahora se está hablando incluso de los 40.” De esta forma, el individuo puede seguir manteniendo actitudes como las del fan

Sin embargo, la vivencia continuada de una afición que se inició como una forma de búsqueda identitaria en la adolescencia y que se vive como un hobby, es algo muy normal. Un ejemplo claro de seguimiento total después del periodo de configuración identitaria es el fútbol. Incluso forma parte de cómo algunas personas se definen a sí mismas. Según Fouce, “la identificación emotiva que se generó cuando se configuraba la personalidad ha permanecido hasta formar parte intrínseca del individuo.”

Para Frouchtmann, “Las mujeres suelen ser mucho más expresivas a la hora de demostrar su fanatismo, pero al mismo tiempo, ese fanatismo suele tener una trayectoria más corta. A los 20 o 21 años, manteniendo cierta lealtad hacia el ídolo adolescente, cambian sus prioridades y gustos.

Los hombres suelen demostrar, en principio, un fanatismo más moderado o interiorizado, menos emotivo, menos teatral, pero es mucho más prolongado en el tiempo. Es muy habitual encontrarse a heavys de 50 años que siguen siendo muy fans del grupo del que eran muy fans cuando tenían 15 años.”

EL “FAN FATAL”

Existe una leyenda negra sobre el fan obsesionado con su ídolo, el llamado “Fan Fatal”. Sin embargo, son casos aislados, aunque por supuesto, a nivel mediático, y aquí radica la base de esta leyenda, tienen una trascendencia mayor que el otro 99,999 % de los casos de fans que, en diferentes niveles, según Frouchtmann “son personas que están dando amor a ese artista de una forma desinteresada”.

[sumario]”Existe una leyenda negra sobre el llamado -Fan Fatal-. Sin embargo, son casos aislados.”[/sumario]

Para el psicólogo Guillermo Fouce, “Existen casos de trastornos de seguidores, como el fan que se quitó una costilla porque su ídolo, Marilyn Manson, se la había quitado o casos en los que el fan se ha suicidado o casos en los que un fan acosa a un artista” (los más conocidos son los del asesino de John Lennon, Mark David Chapman o la asesina de “la reina del Tex-Mex” Selena, Yolanda Saldívar, o más recientemente el suicidio del fan de Lady Gaga, Jamie Rodemeyer, en septiembre de 2011) , “pero en estos casos hay una patología de base, previa, que se manifiesta o interrelaciona con un fenómeno normal como el de seguir o identificarse con alguien o algo. El límite estaría en la eliminación de otros contactos o intereses en pos de esa afición. El problema surge cuando esta afición tiene una centralidad tan significativa que todo lo demás desaparece. Sin embargo la gran mayoría combina esta afición o seguimiento con su vida normal y no es más que otra actividad dentro de su vida.”

LA INDUSTRIA CULTURAL

Un fan es ante todo un gran consumidor y esto es algo que las grandes compañías conocen y tienen en cuenta a la hora de lanzar un producto cultural determinado. El fenómeno fan es, hoy por hoy, más negocio que ocio, los fans adquieren un valor numérico y económico. Sin fans no hay éxito.

Según Frouchtmann, “lo que pasa con las industrias culturales es que tienen un plus que no tienen otras industrias, como por ejemplo la industria del mueble. Tú puedes vender mesas y puede haber cierta gente a quien le guste mucho tus mesas, pero el vínculo emocional que se establece con los clientes es débil. Sin embargo, el vínculo emocional que puede llegar a establecer la gente con un artista es muy fuerte. Ese vínculo emocional forma parte del corazón de la industria cultural, que no simplemente vende servicios o productos, sino que vende emociones o productos que las provocan y que provocan identificación de las personas que ven esos productos y que por eso los compra.”

[sumario]“Para artistas del tipo de One Direction o Hanna Montana, los fans forman parte de su quita esencia, porque ya generan unas dinámicas de comunicación con su público basadas en concepto ídolo-fan”[/sumario]

Para la industria discográfica el fan es un elemento estratégico claro y la propia industria de hecho colabora a agrandar este fenómeno. Hay productos, dentro de esta industria, que dependen en mayor medida de los fans, es el caso de los productos destinados a un público adolescente, “Para artistas del tipo de One Direction o Hanna Montana, los fans forman parte de su quita esencia, porque ya generan unas dinámicas de comunicación con su público basadas en concepto ídolo-fan”, concluye Frouchtmann.

En algunos casos, las propias compañías discográficas están detrás de los clubs de fans de algunos artistas. Javier Adrados, que ha trabajado en diversas compañías, reconoce haber estado detrás de los inicios del club de fans en España de artistas como La Oreja de Van Gogh, Mónica Naranjo, Spice Girls o The Back Street Boys, llegando a llenar un autobús de falsos fans de estos últimos de cara a los medios de comunicación. “Esto es simplemente otra forma de marketing”, argumenta Adrados.

ADICCIÓN BIUNÍVOCA

La relación y dependencia entre líder y seguidor es totalmente biunívoca en el sentido emocional. El fan es adicto al artista, pero el artista es también adicto al fan.

Según Frouchtmann, para un artista los fans son , al fin y al cabo, personas que les gusta su trabajo y además, algo muy importante, “Son los principales consumidores de sus productos.”

[sumario]”El fan es adicto al artista, pero el artista es también adicto al fan”[/sumario]

Para Fouce, “La música, el cine, el fútbol, son industrias, y el ídolo ante todo, más allá de una necesidad de adulación, tiene una necesidad económica y tiene que vender y vende si engancha emocionalmente, por lo que cultiva una imagen que trata de trasmitir y conectar.

Muchos fans se sorprenden de lo cerca que pueden llegar a estar de sus ídolos. Algunos fans llegan incluso a ser más o menos amigos de sus ídolos y mantener una relación prolongada con ellos. Según Frouchtmann, “Muchos artistas piden conocer a sus fans más fieles después de verles una y otra vez en la primera fila de sus conciertos.

 

MARIO VAQUERIZO jovencito-Fan Mecano

DE FAN A AGENTE Y AMIGO
Javier Adrados, de 42 años, empezó a ser fan del grupo Mecano los 12, “escuché la canción Perdido en mi habitación y poco después vi una foto del grupo en el SuperPop y me cautivó.” A partir de entonces los seguía siempre que aparecían en televisión y guardaba sus fotos. A los 15 fue al primero de los muchos conciertos de Mecano a los que ha acudido durante su vida.
Después de muchos conciertos en primera fila fue el mismo Nacho Cano el que invitó al camerino a Javier y a un par de fans fieles que no dejaba de ver en todos sus conciertos. Tras aquello comenzó a relacionarme con los componentes del grupo, hasta que el propio Nacho Cano, en 1992, le pidió que trabajara en la promoción de uno de sus trabajos en la compañía Virgin.
Ese fue el principio de su carrera en el mundo discográfico, “Mi condición de fan me enseñó a la vez mi vocación. Yo quería dedicarme a la comunicación dentro de la música”.
De aquel primer trabajo como freelance en Virgin dio el salto a Sony Music. Ha trabajado en el desarrollo de artistas como La Oreja de Van Gogh, Mónica Naranjo, Ana Torroja, Chambao, Ana Belén, El Canto del Loco, etcétera. Ha colaborado también como redactor en publicaciones como Shangay, Revista 40, El País, Efe Eme o Downtown. Además, es autor de la biografía autorizada de Mecano. Actualmente tiene su propia agencia de comunicación enfocada al mundo discográfico y continúa llevando, además, las relaciones con prensa de Nacho Cano y Ana Torroja.
Respecto a la foto comenta, “Es curiosa, porque en ese momento, nadie se podía imaginar el futuro, yo convertirme en el agente de prensa de Nacho, y Mario Vaquerizo en lo que es hoy. Sonia, es profesara en la Unversidad de Solfeo. Fíjate hasta qué punto tuvimos los tres la influencia del grupo.”

LA EVOLUIÓN DEL FENÓMENO

Actualmente el fenómeno fan se ha sofisticado y se ha sectorizado. Ahora, la industria de la música genera nombres para subsectores de la sociedad que quiere conquistar. Además, todo es más rápido, y los productos son mucho más efímeros, y se les trata de exprimir al máximo en el mínimo tiempo posible.

Internet ha transformado muchísimo el mundo de los fans, porque ha permitido hacer círculos más concretos a la vez que más universales. Por ejemplo, comenta Frouchtmann, “en Spotify tienes 100 discos nuevos cada semana y, a pesar de que hay más fans, están más diversificados y es difícil que surjan figuras muy muy grandes. Es importante, también, destacar que Internet ha hecho que el seguimiento de los artistas por parte de sus fans sea constante. Esto es algo que comenzó con los paparazzis y que Internet lo multiplicó por mil.”

[sumario]”Hoy el artista no puede controlar su imagen como lo hacía en otros tiempos, no son tan inalcanzables ni tan siderales como se les consideraba antes, porque se les ve constantemente en todo tipo de tareas cotidianas gracias a las redes. Esto ha creado una relación menos fanática, menos distante, menos idolátrica”.”[/sumario]

La cuestión es que hoy hablamos (según un término del sociólogo Zygmunt Barman) de sociedades líquidas frente a sociedades que estaban más estructuradas y jerarquizadas. Hoy hablamos de sociedades difíciles de analizar, comenta Fouce “porque se escapan, son más frágiles y transitorias. Con el fenómeno fan pasa esto mismo. Ha variado muchísimo desde el tiempo de los Beatles, fundamentalmente porque antes se identificaba más con personas, historias de vida muy definidos y ubicados y ahora eso se diversifica y se habla de estilos de vida y se multiplica y se rompen las fronteras, con comunidades universales y otro tipo de seguimientos.” Cada vez se rompe más con los referentes personales, para pasar a valores.

Hoy, además, el artista no puede controlar su imagen como lo hacía en otros tiempos. Según Frouchtmann, “no son tan inalcanzables ni tan siderales como se les consideraba antes, porque se les ve constantemente en todo tipo de tareas cotidianas. Esto ha creado una relación menos fanática, menos distante, menos idolátrica”.

NURIA FERGÓ

“SIN ELLOS NO EXISTIRÍA”
Nuria Fergó, cantante que acaba de publicar su último single Castigo divino, con miles de fan en España y Latinoamérica, cree que sus fan son una parte impres-cindible de su carrera, “Sin ellos no existiría”.
Ella tiene relación personal con algunos de sus fans, “Una en concreto ya forma parte de mi familia” y cree que en la industria musical “los fans deciden si el artista interesa o no”.

 

 

 

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1 comentario

  1. Avatar

    Espectacular, necesitamos entender esto para un mundo mejor, empezando por la empresa.
    Encantado de saber mad

    Responder

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