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“Los valores y actitudes para ser emprendedor coinciden con los de un aventurero”

“Los valores y actitudes para ser emprendedor coinciden con los  de un aventurero”

Albert Bosch, catalán de 49 años, además de enfrentarse al reto de ser emprendedor desde los 26 años, ha cruzado la Antártida sin asistencia desde la costa hasta el Polo Sur (1.152Km. – 98% en solitario), ha completado el proyecto ‘7 Cumbres’ (Escalar las montañas más altas de cada continente, con el Everest como punto final), ha participado en 9 Dakars (2 en moto y 7 en coche), donde en el año 2015 se convirtió en el primer piloto en participar con un coche 100% eléctrico, es corredor habitual de ultra maratones, y ha hecho más de 100 carreras o retos de diferentes disciplinas de deportes extremos.

Albert Bosch nació en 1966 (49 años) en Sant Joan de les Abadesses (Girona). Está casado y tiene tres hijos. Estudió Ciencias Empresariales y M.B.A.  en E.S.A.D.E. En 2004 fundó  INVERGROUP, plataforma para gestionar y promover proyectos en el ámbito de la energía y el medio ambiente. Es también autor del libro “Espíritu de Aventura. Los 7 retos del emprendedor.”

Albert Bosch nació en 1966 (49 años) en Sant Joan de les Abadesses (Girona). Está casado y tiene tres hijos. Estudió Ciencias Empresariales y M.B.A. en E.S.A.D.E. En 2004 fundó INVERGROUP, plataforma para gestionar y promover proyectos en el ámbito de la energía y el medio ambiente. Es también autor del libro “Espíritu de Aventura. Los 7 retos del emprendedor.” En la imagen, Alberto Bosch en el Everest en 2010.

¿Por qué se explora hoy en día? Antes se exploraba para adquirir conocimientos, poder o territorios y riqueza o para apoyar a la ciencia. Hoy queda poco de estos motivos, y se hace por motivos personales o deportivos, aunque la exploración más romántica y con aportación de valor continúa existiendo en forma de personas que persiguen una nueva visión del mundo ya conocido. Los grandes exploradores de la actualidad deben ser los testigos y apóstoles de una naturaleza, unas culturas y unos entornos especialmente débiles y amenazados por la avaricia y ceguera del desarrollismo humano.

¿Queda algún lugar sin explorar? Sólo existen territorios desconocidos totalmente en el fondo del mar y en algunas simas inexploradas, pero al no poder haber vida humana, tienen sólo interés científico o deportivo. Sin embargo, fuera de nuestro pequeño planeta está todo por descubrir. Más pronto que tarde empezará una nueva época de exploración que nos llevará a nuevos planetas y galaxias.

“En el Everest me vi al límite de la muerte… Es la única vez en mi vida que me he despedido”

Llegó sin apoyo, en solitario, al Polo Sur ¿Qué pensamiento se le repetía más durante la soledad de la travesía? El pensamiento más redundante era lo insignificante que era yo ante la naturaleza pura. Y de ello emergió una consciencia y, luego, un compromiso radical, en que toda mi vida y mis aventuras tenían que estar enfocadas a preservar la naturaleza.

Ha ascendido las llamadas “7 Cumbres” ¿Es el Everest el más complicado? De los ocho miles no, aunque por su altura es siempre de los más exigentes y peligrosos. Respecto a las otras montañas de las “7 Cumbres”, sí que puede considerarse el más complicado, con el permiso del Denali (o Mc.Kinley) en Alaska.

Ha participado en 9 Dakars y el último con un coche 100% eléctrico ¿Fue más duro que los anteriores? Todo el proyecto fue más duro que los anteriores; pues suponía afrontar todas las dificultades como los demás participantes, pero con una tecnología totalmente innovadora, puesta a prueba en el escenario más duro posible, que suponía un esfuerzo añadido para poder tener autonomía y sistemas de recarga en un recorrido tan largo, complejo y veloz.

“Los nuevos exploradores deben ser apóstoles de unas culturas y unos entornos especialmente  amenazados por la avaricia y ceguera del desarrollismo humano.”

¿Su experiencia más extrema? Sin duda, bajando de la cima del Everest. Uno de mis compañeros, que había fallado ya en un intento de cumbre hacía unos años, estaba obsesionado por subir, pero cogió poco oxígeno para ir más ligero, dando una botella extra a uno de los sherpas. Este se encontró mal y tuvo que dar media vuelta, pero él quiso continuar. Hasta la cumbre todo fue bien, pero al bajar se quedó sin oxígeno en la cima sur, le entraron claros síntomas de edema, le tuve que dejar oxígeno del mío, así que luego también me quedé sin oxígeno. Después, la llegada de una tormenta que ya estaba anunciada hizo que estuviésemos realmente al límite de morir todos. Es la única vez en mi vida que me he despedido.

Albert Bosch en la Selva Amazonas (Brasil) durante el Jungle Marathon (260Km x 6 Etapas) Octubre 2010. Fue 6º en categoría individual s/97 participantes y campeón en la modalidad de equipos (Jungle.Cat).

Albert Bosch en la Selva Amazonas (Brasil) durante el Jungle Marathon (260Km x 6 Etapas) Octubre 2010. Fue 6º en categoría individual s/97 participantes y campeón en la modalidad de equipos (Jungle.Cat).

¿Es adicto a la adrenalina? ¿Qué le impulsa a jugarse la vida? En absoluto. A mí no me gusta nada el riesgo. Es cierto que lo gestiono bien porque me he acostumbrado a vivir a menudo en una zona de riesgo, pero yo no busco el riesgo, ni necesito la adrenalina para sentirme vivo. Lo que ocurre es que intento ser muy sincero y consecuente con mis pasiones y propósitos en la vida, y por ello soy muy ambicioso en los proyectos que quiero hacer, para estar conectado con mis sueños. Y para perseguir proyectos ambiciosos, siempre hay que transitar por los territorios del riesgo. No existe nada en la vida que tenga valor y que no comporte algún tipo de riesgo.

¿Qué paisaje del mundo le ha emocionado más? Imposible seleccionar uno…. Por especial y por el impacto que me supuso estar inmerso en ese paisaje en total soledad durante 48 días, quizás podría escoger la Antártida, pero yo me emociono igual viendo las montañas más altas del mundo en el valle del Khumbu, en Nepal, que viendo un paisaje de otoño en el prepirineo, donde vivo. La belleza de toda la naturaleza es el mayor regalo que podemos disfrutar cada día.

¿En qué lugar del mundo ha sentido más la hospitalidad? En Nepal y en el país de dogón, en Mali

¿Qué se busca en carreras como los ultra-maratones con tal nivel de sufrimiento? Me encanta el deporte de correr, lo he vivido desde una época más íntima, hasta la explosión de una moda radical. Ahora continúa apasionándome, pero me cansa el rollo que llevan los aficionados a este deporte que parece que hayan descubierto el santo grial y que sean los nuevos héroes de la oficina. A mí lo que me gusta es poder estar horas y horas en el monte trotando. Para mí el deporte, en todas sus modalidades, no es tanto un fin en sí mismo, como un medio para llegar a hacer aventuras y vivir experiencias intensas en la naturaleza.

“Me emociono igual viendo las montañas más altas del mundo en el valle del Khumbu, en Nepal, que viendo un paisaje de otoño en el prepirineo dónde vivo”

Además de aventurero es empresario ¿Cree que hoy en día emprender es un reto más “peligroso” que subir las “7 Cumbres”? Creo que ser un emprendedor es totalmente coincidente en valores y actitudes con ser un aventurero, como la ambición, el cambio, el riesgo, la gestión del éxito y el fracaso, la soledad, la intuición y la búsqueda constante de la buena suerte.

¿Cuál será su próximo reto? Estoy trabajando en uno de máximo nivel y en otro mediano. El próximo será el primero que consiga vender. Tener sueños es gratis, hacer proyectos cuesta más, y al final sólo existen si se consiguen vender. Espero poder anunciar pronto una gran expedición conectada con la sostenibilidad y el futuro del planeta.

Alberto Bosch y los cinco sentidos

Bosch(1)

Vista.- La Antártida. En el 95% del recorrido no veía nada más que un blanco absoluto y me hacía apreciar algo más que lo que ven directamente los ojos.

Olfato.- Nepal. Las casas, los templos, la naturaleza y la gente emana una infinidad de olores muy especiales que te sugieren multitud de sensaciones y permanecen por largo tiempo en tus recuerdos.

Tacto.- La selva de Papúa. Uno estaba en permanente contacto físico con la naturaleza, no siempre de forma agradable por la humedad y el frio, pero sí de forma intensa y donde tocar las cosas tenía un gran valor, tanto por el placer, como por el peligro.

Gusto.- España. Gracias a que nuestra cultura da mucha importancia a cocinar para hacer feliz a la gente.

Oído.- El Sahara. El viento es muchas veces tu único compañero, y te ofrece un sinfín de melodías al jugar con las montañas y las dunas del recorrido.

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