En noviembre de 2018 se cumplieron 150 años de la cesión, mediante decreto del Ministerio de Hacienda de la época, de los Jardines de El Buen Retiro como parque público al Ayuntamiento de Madrid y, por tanto, a la ciudadanía madrileña. 

Un poco de historia

El origen de los Jardines de El Buen Retiro se remonta al año 1630 cuando Felipe IV, impulsado por su valido el Conde Duque de Olivares, inicia las obras de un gran recinto palaciego en torno al monasterio de los Jerónimos, que unos años más tarde sería declarado Real Sitio.

Se trataba de un palacio de recreo que incluía elementos propios de un recinto festivo y en el que los sucesivos monarcas españoles que lo utilizaron introdujeron novedades en el diseño y uso de sus jardines. Sin embargo, no fue hasta el reinado de Carlos III, dentro de su proyecto de reforma de los límites de Madrid en la zona del Paseo del Prado, que se permitiría por primera vez el acceso al público de los jardines.

En 1865 la reina Isabel II segrega parte de los terrenos que conformaban el Real Sitio entre la calle de Alfonso XII y el Prado, y cede los Jardines del Buen Retiro al nuevo Gobierno. En 1868 tras la Revolución popular, el Gobierno Provisional y el Consejo de Administración del Patrimonio cederán el Real Sitio de El Bueno Retiro, por Decreto del Ministerio de Hacienda, para parque público “en toda su extensión” al Ayuntamiento de Madrid. Lo que antes fue un sitio reservado para la Corona se vuelve propiedad de todos los madrileños, con las únicas obligaciones de respetar sus límites actuales y destinarlo exclusivamente a parque de recreo. Desde entonces, el Ayuntamiento de Madrid ha cuidado y gestionado estos jardines.

 

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