“Desde pequeña mi cabeza no ha parado nunca de inventar historias”

La madrileña Verónica Echegui vuelve a la gran pantalla con la película “La niebla y la doncella” interpretando a una Guardia Civil con la misión de resolver un caso de asesinato en la isla de La Gomera. Un entretenido thriller basado en la novela homónima de Lorenzo Silva que nos deja el buen trabajo de una actriz polifacética, capaz de encarnar cualquier personaje que le propongan y con la virtud de dosificar las emociones desde una energía desbordante. Echegui comparte planos con Quim Gutiérrez, Aura Garrido o Roberto Álamo.

Verónica Echegui estuvo nominada a un premio Goya como mejor actriz revelación, por su papel protagonista en la película de Bigas Luna “Yo soy la Juani”. Pocos años después, por El patio de mi cárcel (2008), esta vez como Mejor interpretación femenina protagonista y repitió honor en 2011 por su trabajo en Katmandú, un espejo en el cielo.

Verónica Echegui estuvo nominada a un premio Goya como mejor actriz revelación, por su papel protagonista en la película de Bigas Luna “Yo soy la Juani”. Pocos años después, por El patio de mi cárcel (2008), esta vez como Mejor interpretación femenina protagonista y repitió honor en 2011 por su trabajo en Katmandú, un espejo en el cielo. Foto Lucas Pintos.

¿Cómo te conviertes en Guardia Civil para protagonizar La niebla y la doncella?
Me gustó mucho el guión y también el reto de la dificultad de mi personaje.
No conocías al director, ¿qué te cuenta de la película?
Comimos juntos, nos caímos muy bien y me contó cómo veía el tono interpretativo de la cabo Anglada. Todo esto, unido a que en el reparto estaban Quim (Gutiérrez), Aura (Garrido) y Roberto (Álamo), me convenció de que era un proyecto maravilloso.
¿Cómo has preparado el personaje?
Por ejemplo me han enseñado a empuñar y disparar un arma, que me encantó, y durante todo el rodaje tuvimos el asesoramiento de un alto cargo de la Guardia Civil.
Pero lo más complicado fue descomponer mi personaje porque la trama da un giro que me exigía entender muy bien qué estaba rodando en cada momento.
¿Qué ha sido lo mejor?
Estar en Tenerife y en La Gomera ya es mucho. También mis compañeros.
Este año estás rodando “Trust”, una serie para Fox, en Londres e Italia, cuéntanos ¿cómo está siendo la experiencia?
Una maravilla. Danny Boyle es uno de mis directores favoritos y ahora que le conozco, siempre lo será. Porque es buena gente, lo tiene todo muy claro, es tranquilo y deja mucha libertad a los actores.

Verónica Echegui y Quim Gutiérrez.

Verónica Echegui y Quim Gutiérrez.

¿Se puede hablar de diferencias en las formas de trabajar entre España y otro países?
No, no me gusta compararlo así, porque he trabajado en el extranjero en producciones que han sido un cuadro y en otras alucinantes, y lo mismo me ha pasado en España.
¿Qué te gusta de un director/a?
Me gusta que me den cancha, que me dejen probar, que me dejen hacer crecer al personaje y aportar más.
¿En qué momento profesional te encuentras?
He sabido hacer las cosas bien. Estoy feliz, todo lo que llevo detrás está dándo ahora sus frutos. He pasado muchos años en los que como actriz sentía que no llegaba y más limitada, ahora soy más segura, me importa menos equivocarme y noto que he aprendido de mis errores. Antes sufría y me tiraba piedras encima.
¿Eres muy crítica contigo misma?
Si, soy súper exigente. Me apasiona mi trabajo aunque ahora soy un poco más benévola y todo lo que he vivido me sirve para abordar las cosas como lo hago ahora.
Pero cada vez fallarás menos.
No sé, puede ser, pero cuando me equivoco no me afecta tanto. No soy superwoman y trabajar como actriz es trabajar con material sensible y no siempre se puede estar fina, pero cuando pillo una buena ola la surfeo muy a gusto. La filosofía sería “hacerlo lo mejor posible con lo que tengo”.
¿Qué te sucede como actriz cuando una película como La niebla y la doncella llega al público?
Yo no suelto una película hasta que veo cómo se recibe. Para seguir aprendiendo me interesa la respuesta de la gente y no tanto de la crítica. Aunque a veces pique, me ayuda. Es cierto que el silencio ante una película no me gusta y el ruido y los comentarios, que hoy en las redes sociales pueden prolongarse mucho en el tiempo, me hacen feliz.
¿Cuáles son tus armas más poderosas como actriz?
Mi arrojo, porque si quieres lanzarte a una locura soy la perfecta candidata. Soy buena jugadora de equipo, mi curiosidad y mi capacidad para absorber.
¿Cuáles son los sueños con los que te gusta pensar?
Más teatro y dirigir un corto que estoy escribiendo.
¿Quieres ser directora?
No, es por ambición de aprender, quiero estar en todos los lados.
Yo no paro de contar historias; dormida, despierta, por la mañana o por la tarde… Desde que soy pequeña mi cabeza no ha parado nunca de inventar historias. Mi casa está llena de cuadernos y cuadernos y cuadernos escritos de historias que me imagino.

“Este tinglado en el que vivimos nos hace sentir inseguros, presionados e insatisfechos y lo que tenemos que lograr es ser felices”

¿Qué querías ser de mayor?
Comenzaba contando historias a mi pandilla del parque. Con ocho años, veía con mi madre todos aquellos culebrones de la televisión, como Topacio o Esmeralda, y luego me iba a la habitación, me montaba mis pelis e invitaba a mis amigos del parque y hablábamos con acentos latinos. En esa misma época vi a la niña del Cola Cao en un anuncio y recuerdo que me obsesioné con vivir en la tele, ¿porque yo tenía que ir al cole mientras que esa niña se lo pasaba tan bien en la tele?
Bueno, ¿lo has conseguido?
Sí.
Eres madrileña y nos gusta preguntar cómo disfrutas de tu ciudad.
Tengo mi amor – odio. Me encanta la gente madrileña, me gusta mucho cómo somos. Madrid tiene mucha vida y oferta cultural. Y como ciudad la veo muy poco verde. Por eso vivo en el campo.
Eres una actriz comprometida que no tiene problema en alzar su voz para defender lo que consideras injusticias.
Comienzo a hacerlo como algo natural en mí, por contar y participar en historias que me atraían. Con los años soy consciente de que estas historias tienen un efecto y pienso que es mi responsabilidad hacer mi trabajo y en ocasiones seguir hablando de los temas que preocupan a la gente o que no están bien en nuestra sociedad.
Para contar historias como actriz tengo que ser amoral, así puedo meterme en la piel de quien sea y poder entender a cualquier persona.
¿Y a nivel más personal?
Quiero transmitir cosas constructivas. Creo que lo destructivo separa y en temas como la política no me gusta pronunciarme, más que nada porque no creo en la política.
El topless de Instagram con Alba (Galocha) fue para hablar sobre la dictadura del físico, de todo el tiempo que una chica puede perder pensando que no es suficiente y para gritar alto que hay que ser feliz. Espero que cosas así sirvan para que otras personas no se sientan tan inseguras, presionadas e insatisfechas, que es de lo que trata todo este tinglado en el que vivimos, este mundo en el que nos hacen sentir constantemente que nos falta de todo.

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