Curiosidades sobre las puertas más famosas de madrid

Por Luis Pérez Nieto
Historiador del arte y gestor cultural.
Presidente de Madrid en Ruta, cuyo objetivo es dar a conocer el patrimonio de Madrid.

¿Sabías que bajo la Puerta de Toledo hay enterrada una cápsula del tiempo con una Constitución de 1812 y monedas de Fernando VII?

Hasta finales del siglo XIX Madrid conservó gran parte de sus murallas, cuyos fines eran el control de mercancías y de personas que salían y entraban de la ciudad. Con el derribo de las murallas las puertas de acceso a Madrid dejaron de cumplir su función y comenzaron su andadura como elementos meramente de carácter ornamental.

Madrid 1870. La Puerta de Alcalá fue durante muchos años un lugar de parada de arrieros.

Madrid 1870. La Puerta de Alcalá fue durante muchos años un lugar de parada de arrieros.

La Puerta de Alcalá
Es uno de los monumentos más conocidos de Madrid. Construida bajo el reinado de Carlos III en el año 1778, servía de acceso a la ciudad a los viajeros que llegasen desde Aragón, Cataluña o Francia. Desde su construcción la Puerta ha estado rodeada de anécdotas y curiosidades. Carlos III encargó al arquitecto Sabatini la construcción de la misma. Sabatini planteó el diseño de la puerta como el primer arco del triunfo que se proyectaba desde la caída del Imperio Romano. Diseño que posteriormente copiarían el arco del Triunfo de París o la puerta de Brandemburgo de Berlín.
Sabatini presentó al rey dos proyectos diferentes para ver cuál era el que más le gustaba. Carlos III, sin darse cuenta de que le estaban proponiendo dos bocetos diferentes, les dio el visto bueno. El arquitecto, al no querer importunar al rey preguntándole otra vez, decidió tomar una decisión salomónica y realizar los dos proyectos en la misma puerta. Por ello, cada lado de la Puerta es diferente; conociéndose como la fachada de la paz y la fachada de la guerra. Las diferencias más destacadas entre ambas caras son que una tiene columnas y la otra, pilastras. La cara de la guerra tiene como decoración en su azotea armaduras, cascos, lanzas y escudos, objetos relacionados con la guerra. En cambio, la cara de la paz está coronada con una serie de alegres e inocentes angelitos y el escudo de Carlos III que dan la bienvenida a la Ciudad.
La puerta de Alcalá, tal y como dice la canción, ha visto pasar el tiempo, y el tiempo ha dejado huellas visibles en ella. Las más destacables son los restos de metralla, tanto de los ataques del ejército de Napoleón el 3 de diciembre de 1808, como de la Guerra Civil.

La Puerta de Alcalá tiene restos de metralla de los ataques del ejército de Napoleón en 1808 durante la Guerra de Independencia y de la Guerra Civil.

En 1879, la Puerta de Toledo aún era parte de los restos de la muralla.

En 1879, la Puerta de Toledo aún era parte de los restos de la muralla.

La Puerta de Toledo
Un poco más joven y no por ello menos conocida, la Puerta de Toledo fue en principio una idea del hermano de Napoleón, José I. Pero las obras se pararon y el proyecto cambió para ser el arquitecto Antonio López Aguado el encargado de su diseño para conmemorar la “Soberanía Nacional” promulgada en las Cortes de Cádiz y la vuelta de Fernando VII “El deseado”. El proyecto se concluyó en el año 1827.
En la cara que mira al río Manzanares, corona la Puerta un grupo escultórico que simboliza a la monarquía española en ambos hemisferios y a los lados trofeos militares que representan las victorias de España. En la cara opuesta, la cara que quedaría dentro de la ciudad, aparece el escudo de Madrid sujetado por dos genios.
José I mandó enterrar con la primera piedra una caja de plomo con monedas con su efigie, y documentos de la época. Con la expulsión de los franceses los madrileños desenterraron aquella cápsula del tiempo para sustituirla por una con la Constitución de 1812 y monedas de Fernando VII, como promesa de los nuevos tiempos. Fernando VII volvió al absolutismo, pero nadie desenterró la caja “liberal” que continúa allí enterrada.
La inscripción dedicada al “deseado” y “padre de la patria”, fue parcialmente destruida durante la revolución de 1854 llamada “la vicalvarada” y acabó de destruirse con la revolución “Gloriosa” en el 1868.

Bajo la Puerta de Toledo hay enterrada una cápsula del tiempo con una Constitución de 1812 y monedas de Fernando VII

Puerta de Hierro a principios del siglo XX.

Puerta de Hierro a principios del siglo XX.

La Puerta de Hierro
Finalizamos nuestro recorrido por algunas de estas “puertas” de Madrid con una de las más alejadas de la Villa: La Puerta de Hierro, construida en el año 1753 por el arquitecto Francisco Nangle por orden del rey Fernando VI.
Esta Puerta, que al igual que sus hermanas posee decoración de corte militar como penachos, armaduras, cascos o lanzas, se situaba a las afueras de Madrid, en las inmediaciones del monte del Pardo y sirvió como acceso al Real Sitio del Pardo, coto privado de caza de la monarquía española. El Pardo estaba rodeado por una tapia cuya misión era impedir el furtivismo y evitar que los animales salvajes del coto escapasen.
La puerta no se encuentra en la actualidad en su emplazamiento original; ya que en el año 1991 fue desmontada piedra a piedra y trasladada a una isleta cercana a su primitivo enclave, para facilitar la ampliación de la carretera A-6.

En el año 1991 la Puerta de Hierrro fue desmontada piedra a piedra y trasladada a una isleta cercana a su primitivo enclave

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