“Tener un nuevo gobierno que no vaya en contra de la cultura es una maravilla”

El actor Luis Tosar (Cospeito, Lugo, 1971) estrena ‘Yucatán’, la última comedia de Daniel Monzón, en la que ambos cambian de registro después de dos thrillers como Celda 211 y El Niño.
Nos sentamos con él y nos cuenta cómo ha sido el rodaje de la película, en qué momento se encuentra y su opinión sobre temas actuales.

Texto: Ana Barrero

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¿Qué te llamo la atención de este guión?
Bueno, no tenía mucha elección. Estaba Daniel Monzón que es el que provoca todo esto y ya nuestra relación viene de lejos. Él me había hablado de toda la historia, me había contado en qué andaba y digamos que la idea de “Yucatán” me pareció muy atractiva de entrada; rodar en un barco, una pareja de estafadores con pequeños elementos de comedia romántica y muchos elementos musicales; con lo cual la decisión era muy sencilla. Y cuando el guión llegó, era maravilloso.
¿Te lo has pasado bien rodando Yucatán?
Sí, ha sido muy divertido. Rodamos una parte en un barco durante más de tres semanas y luego en Brasil, Yucatán, Casablanca y Tenerife.
¿Qué tiene que tener un proyecto para que te llame la atención?
Normalmente depende, básicamente, de que el guión sea bueno para que la cosa funcione. Si yo veo que no ocurre nada, si no hay emoción o no me llama la atención, es difícil que me sienta atraído por esa historia y que me quiera implicar. Tiene que ser una historia exótica o que hable de cosas que yo no conozco y sienta, al menos, algo de curiosidad por lo que estoy leyendo. También porque sea un personaje muy muy interesante que esté dentro de un guión más o menos bueno.
Estamos acostumbrados a verte en otro tipo de películas más dramáticas, de suspense o acción, y verte en una comedia se hace raro.
Es cierto, no hago mucha comedia, es más extraño. Yo creo que la última comedia que había hecho fue “Inconscientes”, hace ya unos cuantos años. No es el género que me mueve actualmente, pero vamos, más allá de eso, son pelis, es trabajo.
¿Has planificado tu carrera, tus personajes, o más bien te has dejado llevar hasta alcanzar el prestigio que hoy tienes?
No, no planifico mucho, la verdad. Igual antes, hace años, estaba más pendiente de eso, tenía más paranoia en ese sentido, pero luego realmente no llegué a ninguna conclusión con estos planteamientos que fueran mínimamente convincentes, con lo cual empecé a dejar de pensar en esas cosas.
Creo que la vida se parece al cine, van surgiendo oportunidades y hay cosas que te atraen más o menos. Las películas nunca sabes por qué, de repente, aparecen. También hay películas que aparecen pero no te apetece hacer y hay cosas que vitalmente no estás cercano a ellas y tienes ciertas reservas. Yo he tenido reservas con algunas películas que, finalmente, he hecho, pero porque también pasa el tiempo y las vas viendo de otra manera. Quizá de entrada no fueron tan llamativas y no porque sean malas historias, sino porque no estás en ese humor como para afrontar determinados proyectos, pero es cierto que en la vida el tiempo va pasando y te coloca. Uno se va amoldando.
Y tu personaje dentro de Yucatán, ¿te cae bien?
No mucho (risas). Me parece que tiene cierta simpatía, porque es un canalla, pero Dios me libre de encontrarme con gente así, porque al final te llevan al huerto y estás jodido. Aparte, que es un tipo que no tiene ningún amor por el compromiso y eso a mí es una cosa que me revienta especialmente.
¿Te costó meterte en el personaje?
No, para mí los personajes cuanto menos tengan que ver conmigo más sencillos son, porque también es más atractivo acercarte a ellos. El personaje parecido a tí es complicado porque discernir entre lo que es el personaje y lo que eres tú se hace cada vez más complejo. Cuando es lejano y, sobre todo, moralmente muy lejano, es maravilloso porque es mucho más divertido de hacer y más sencillo acercarte a ese lugar. En este caso, Lucas es un tío que no tiene escrúpulos, que tiene terror al compromiso a nivel emocional, solo busca el juego, pasárselo bien permanentemente y, aunque yo soy una persona que me gusta disfrutar de la vida y disfrutar de lo que hago, me comprometo con muchas cosas. La gente que no tiene compromiso me molesta mucho.

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“No soy una persona especialmente soñadora. Para mí la vida es algo que va ocurriendo”
Con este cambio político que estamos teniendo, ¿cuáles son los pasos, desde tu punto de vista, que tendría que dar el nuevo gobierno con el cine y con la cultura en general?
Es una lucha un poco inocua. Al final cuando ves que tampoco hay un interés especial en el mundo ya no sé si vale la pena pedir. Nosotros tenemos un requerimiento que empieza a ser histórico que es el tema del IVA y que esperemos que ya, por fin, se materialice. Eso ya solucionaría bastantes problemas.
Luego nuestra lucha también es si el mundo del cine debería estar bajo el paraguas del Ministerio de Industria o el de Cultura y eso es un tema mucho más amplio y delicado, pero ya solo tener un nuevo gobierno que no vaya en contra de la cultura es una maravilla. En vez de tener un enemigo, tener a alguien que esté y que se dedique a gestionar, es genial.
¿Y a nivel social?
A nivel social sí que creo que hay mucho trabajo. Somos un país que todavía está muy muy muy mal, y la realidad es todavía muy triste. Social y laboralmente creo que hay mucho camino por recuperar, si es que se quiere recuperar, porque si el proyecto maquiavélico es que estemos como estamos, sería terrible. Yo confío en que los nuevos gobernantes y los que vengan, intentarán arreglar esto, porque es un desastre.
Por otro lado, laboralmente para los jóvenes es un país desastroso y con muy pocas expectativas y proyección, es decir, no sé muy bien la gente joven en este país qué planes o qué sueños puede tener para realizarse porque está la cosa muy complicada en casi todos los ámbitos. Además, es muy triste ver que las nuevas generaciones lleguen desmotivadas. Pensemos en qué estamos haciendo, qué estamos dejando para la gente que viene y creo que ahí hay mucho trabajo que hacer.
La política, de todos los colores, sobre todo los últimos años, se ha estado mirándo el ombligo con mucho ego. A la mínima que la gente llega al Congreso empieza a pensar “a ver qué piensa o qué dice este”, “a ver cómo me coloco en la otra butaca”. Es muy triste ver cómo los gobernantes dejan de pensar en nosotros.
Yo no digo que no trabajen, seguro que en el Congreso hay muchas cosas que se están haciendo, pero creo que es peligroso que nos coma el mundo en el que vivimos, que es un mundo público y mediático. Creo que los políticos tienen que tener cuidado con que no les coma ese rodillo, porque cuando tu ansia es estar tuiteando todo el santo día lo que haces, no te debe dejar mucho tiempo para estar a lo que tienes que estar.
¿En qué momento te encuentras como actor?
No soy una persona especialmente soñadora. Para mí la vida es una cosa que va ocurriendo. A veces suceden cosas maravillosas, otras veces no tanto, pero suceden y creo que tienes que luchar por mejorar tu vida y la de los demás, los que tienes alrededor. Intentar comportarte como un ser humano con el resto de tus congéneres y que la vida sea más fácil para todos. Entonces es cuando la vida te va sorprendiendo con cosas maravillosas. Cuando das bastante, en general, se recibe y a pesar de que el mundo, a veces, es muy injusto y en algunas ocasiones, por mucho que se lucha, las cosas parece que no acaban de tener un retorno, tampoco es bueno instalarse en el derrotismo. Creo que hay que tirar para adelante. Para mí todo lo que viene, en general, es bienvenido.
Estás en un momento bonito de tu carrera ¿verdad?
Sí, digamos que yo nunca me he podido quejar, siempre me ha ido muy bien en este trabajo. Y cuando me ha ido un poco peor, creo que tampoco me podía quejar porque siempre he tenido, más o menos, forma de buscarme la vida.
¿Existe una clave para eso?
Hay que tener un poco de suerte. Hay amigos míos, que se dedican a lo mismo que yo y nunca han tenido un golpe de suerte de un personaje que les colocase en el lugar que teóricamente deberían estar, pero eso es algo contra lo que tampoco puedes luchar, toca o no toca, y si no sale bien por este lado, intentar compensarlo por el otro de la manera que se pueda.
Cuéntanos qué te gusta hacer fuera de los focos, en tu vida privada.
Me gusta mucho la música, he tenido banda… la sigo teniendo, en realidad, lo que pasa es que ahora mismo no me da tiempo a dedicarme a la música.
Ahora tengo un niño pequeño que es un deporte que flipas, es como hacer crossfit (risas). Hago algo de deporte, pesas y aeróbico, pero no soy especialmente fanático y nunca he sido muy aficionado a los deportes en equipo, no me gusta jugar al fútbol, ni nada por el estilo.
Me encanta comer, la gastronomía es uno de mis vicios. Hacemos muchas comidas en casa y cocino para los invitados.

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