Los tres monumentos menos conocidos del parque de el Retiro

Por Luis Pérez Nieto
Historiador del arte y gestor cultural.
Presidente de Madrid en Ruta, cuyo objetivo es dar a conocer el patrimonio de Madrid.

El complejo palaciego de El Buen Retiro fue creado entre los años 1630 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, regaló al monarca unos terrenos cercanos al monasterio de los Jerónimos donde se encontraba el Cuarto Real que ya utilizaba Felipe II como lugar de retiro del bullicio de la corte madrileña, de ahí el nombre de jardines del Buen Retiro.

El monumento a Galdós contó con la presencia del propio escritor inválido y enfermo. El escultor Victorio Macho no cobró nada por el encargo, debido a la amistad que le unía a Galdós.

El monumento a Galdós contó con la presencia del propio escritor inválido y enfermo. El escultor Victorio Macho no cobró nada por el encargo, debido a la amistad que le unía a Galdós.

El Conde Duque de Olivares regaló al Rey estos terrenos donde construyó un palacio y unos jardines, donde Felipe IV podía retirarse de la corte mientras él se dedicaba a gobernar en nombre del monarca. A lo largo de la historia, el conjunto ha sufrido muchas modificaciones y poco queda del complejo original, a excepción del Casón y del Salón de Reinos, únicos vestigios arquitectónicos de su esplendoroso pasado palaciego. No será hasta el siglo XVIII cuando el rey Carlos III permita el acceso de los ciudadanos al recinto que había sido de uso y disfrute exclusivo de la monarquía española. El acceso sería gratuito a todos los ciudadanos con una serie de requisitos que hoy en día llaman poderosamente la atención: Los hombres debían ir bien aseados y con sombrero y las mujeres siempre con compañía masculina.

Durante la invasión francesa, los jardines quedaron parcialmente destruidos al ser utilizados como fortificación por las tropas de Napoleón. El palacio fue casi totalmente destruido. Tras la contienda, Fernando VII inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al público, como ya hiciera su abuelo Carlos III. El monarca se reservó una zona, donde construyó una serie de caprichos que aún se conservan. La idea de capricho tomaba como origen la palabra italiana “capriccio” que significa algo nunca visto, insólito y novedoso. Esta zona sería conocida como el Reservado del rey.

ermita-00Ermita medieval de San Pelayo y San Isidro
Esta ermita fue traída desde la ciudad de Ávila. Fue un sueño del Rey Fernando VII que nunca llegó a ver realizado. Pasadas varias décadas de la muerte del monarca Fernando VII, las ruinas llegaron al parque de El Retiro en el año 1896. Los restos de la ermita fueron comprados por Emilio Rotondo de Nicalau y regaladas al ayuntamiento de Madrid. El ayuntamiento, siguiendo el deseo de Fernando VII, las colocó en el parque de El Retiro a modo de capricho decimonónico, como idea de ruina romántica donde la naturaleza se apodera de la construcción dejando ver su fuerza infinita frente al ser humano. La ermita fue desmontada en Ávila piedra a piedra y traída a El Retiro, donde se volvió a montar con la cabecera orientada al Este como marcaba la tradición en las iglesias cristianas.

castillo-hacia-1900Castillo Medieval
Otro de los caprichos de Fernando VII es el llamado castillo medieval. Una construcción que imita una fortaleza, creada para la diversión de las hijas del monarca. En ella podían jugar a ser princesas cautivas en sus torres esperando a ser rescatadas por un apuesto y valiente príncipe. El castillo se sitúa cercano a la puerta de Granada y los jardines de Cecilio Rodríguez. Actualmente el castillo pertenece al Instituto Nacional de Meteo-rología y aunque en el 2004 se llevaron a cabo conversaciones con el ayuntamiento de Madrid para restaurarlo, su estado actual es lamentable, habiendo sido despojado de la mayoría de sus adornos exteriores.

GALDÓSBenito Pérez Galdós
Otro de los monumentos menos conocidos del parque de El Retiro, aunque no pertenece a los caprichos de Fernando VII, es el monumento dedicado al escritor Benito Pérez Galdós. Situado cerca de la Rosaleda, en la llamada zona de jardín paisajista. El monumento es obra de Victorio Macho y tiene la particularidad de que fue inaugurado en el 1919 con la asistencia del propio Galdós que ciego y muy enfermo moriría al año siguiente. La obra fue sufragada por suscripción pública ya que Galdós fue uno de los escritores más queridos y longevos de la literatura española. Actualmente el monumento pasa desapercibido para los visitantes de El Retiro. Junto al monumento encontramos una curiosa estantería de ladrillo, vestigio de las antiguas bibliotecas públicas que poblaban el Parque, cuyo préstamo de libros bien pudiera ser el antecedente del llamado “Bookcrossing” o intercambio de libros.

BIBLIOTECA PÚBLICA

Una estantería de ladrillo queda como vestigio de las bibliotecas públicas que poblaban el Parque, cuyo sistema de préstamo bien pudiera ser el antecedente del llamado Bookcrossing

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