La ciudad de Brujas y el origen de las escobas voladoras

El hechizo medieval de la venecia del norte

1ª-Bruja-Bruegel-negro pqAunque a muchos nos genere ciertas dudas, el nombre de esta ciudad, que en flamenco, Brugge, significa puentes, no tiene nada que ver con aquellas mujeres voladoras, maléficas, perseguidas por sus supuestas relaciones con el diablo. Sin embargo, esta vez, en mi viaje a la llamada Venecia del Norte he descubierto otra realidad.

El encanto de sus canales y calles hace que cada año más de 3 millones de viajeros queden hechizados por esta ciudad, fundada en el siglo XI, patrimonio de la Humanidad desde 2000. Fotografía de P. Monney.

El encanto de sus canales y calles hace que cada año más de 3 millones de viajeros queden hechizados por esta ciudad, fundada en el siglo XI, patrimonio de la Humanidad desde 2000.
Fotografía de P. Monney.

La Ciudad de Brujas ha variado poco en los últimos 400 años. Caminar por sus calles o navegar por sus canales es sumergirse en la Edad Media, una época caracterizada por el oscurantismo y marcada por el miedo. Brujas o Brugge, en flamenco, era el prototipo de ciudad medieval próspera durante la alta Edad Media. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVI Europa se enfrió de manera significativa marcando el inicio del periodo de frío más largo desde el final de la Edad de Hielo, más de 10.000 años antes. Y Brujas no escapó a este nuevo y gélido clima.

La Pequeña Edad de Hielo
En toda Europa, monjes, escribas y cronistas describieron los efectos de esta llamada Pequeña Edad de Hielo en miles de documentos. En muchos manuscritos de la historia de Flandes y de Brujas en particular, se describen las inundaciones y tormentas que arrastraban personas y edificios. El hambre se extiende por toda Europa occidental. La aterrorizada población creía que todo esto era obra de fuerzas demoníacas. La gente creía que Dios enviaba todos estos desastres naturales para castigarlos.

La guerra y el hambre
A estos desastres, en Flandes, se suma, la guerra de los 80 años, que comenzó en 1568 y enfrentó a las 17 provincias de los Paises Bajos contra su soberano, el también rey de España, Felipe II.
El hambre mató a muchas personas y debilitó a aquellas que sobrevivieron. Cuando la peste volvió sucumbieron rápido. La población de Europa en general y particularmente la de Brujas, que se había disparado durante la alta Edad Media disminuyó en un tercio en solo un siglo, aproximadamente entre 1560 y 1650. La gente desesperada buscada una explicación para su sufrimiento. No es ninguna coincidencia que durante este periodo aumentara la caza de brujas en Europa y, por supuesto, en Brujas.

La caza de brujas
Aunque la caza de brujas no es un uso exclusivo de este periodo, pues ya se venían quemando a estas durante toda la Edad Media, sí es cierto que en este periodo, por esa necesidad de buscar un culpable a todos estos desastres que diezmaban la población, los casos se multiplican de forma exponencial. La caza de brujas se centró en las personas al margen de la sociedad. La mayoría de los acusados de haber hecho un pacto con el diablo eran de clase baja, ancianos y mujeres.
Se sabe por los registros, algunos de ellos en el archivo municipal de Brujas, que durante las torturas a las víctimas se les preguntaba cómo provocaban el mal tiempo o el granizo que destruía las cosechas y cómo causaban las inundaciones y tormentas. Bajo tortura todos estos hombres y mujeres confesaban las acusaciones que se les hacían y eso se utilizaba como prueba para demostrar que ellos eran los culpables.

En la plaza del Ayuntamiento de Brujas aún se pueden ver las argollas donde se dejaban encadenadas a las brujas antes de ser quemadas en la hoguera

Durante la caza de brujas provocada por la Pequeña Edad de Hielo alrededor de 60.000 personas inocentes fueron torturadas y quemadas en la hoguera, algunas de ellas en esta ciudad, pero el clima no cambió. En la bonita plaza del Ayuntamiento de Brujas, aún se pueden ver las argollas donde se dejaban encadenadas a las brujas antes de su quema en las hogueras. Y existe un archivo bien detallado, con nombres y apellidos, de todas las personas que aquí fueron ejecutadas por brujería.

Primera bruja representada volando sobre una escoba.  Grabado de Peter Brueghel el Viejo. Amberes,1563

Primera bruja representada volando sobre una escoba.
Grabado de Peter Brueghel el Viejo. Amberes,1563

El origen de las escobas voladoras
Si le pido que cierre los ojos y piense en una bruja, lo primero que imaginará será a esa mujer fea, con una verruga en su larga nariz, un gato negro erizado frotándose contra sus largas faldas negras que está a punto de salir volando montada en una escoba tras haber acabado una poción a base de rabo de lagartija y ala de murcielago. Toda esta parafernalia brujeril tan familiar y cercana parece que tiene un origen. Y es precisamente en Brujas donde lo he descubierto. Porque, no en vano, ha sido la ciudad elegida para mostrar al público la exposición titulada Las Brujas de Bruegel que puede verse en el Sint-Janshospitaal de la ciudad, supuestamente el hospital, hoy centro de exposiciones, más antiguo de Europa, hasta el próximo 26 de junio.
Esta muestra reúne más de cuarenta obras sobre la brujería creadas entre 1450 y 1700 por grandes maestros holandeses y flamencos, además de objetos y manuscritos vinculados con esta diabólica práctica.

La exposición “Las brujas de Bruegel”, que reúne más de cuarenta obras sobre la brujería creadas por maestros holandeses y flamencos entre 1450 y 1700, puede visitarse en el Sint-Janshospitaal de la ciudad de Brujas hasta el próximo 26 de junio

Cuadro que conforma el cartel y la presentación de la exposición Las brujas de Bruegel Escena de brujería. David Teniers II Collection privada, Bruselas.

Cuadro que conforma el cartel y la presentación de la exposición Las brujas de Bruegel
Escena de brujería.
David Teniers II
Collection privada, Bruselas.

En la exposición se pueden ver dos grabados de Peter Brueghel el Viejo fechados en Amberes en 1563, al inicio de la Pequeña Edad de Hielo, donde aparecen sendas brujas, una de ellas volando sobre una escoba. A partir de ahí, toda la imaginería comienza a tomar carrerilla, el caldero, los gatos negros, el sombrero negro de pico… Fue durante estos años y en las pinturas que muestra esta interesante y curiosa exposición, donde comenzó a forjarse toda la imaginería que le ha llevado a usted a cerrar los ojos y ver practicamente a la misma bruja que yo.

Fue durante estos años cuando comenzó a forjarse toda la imaginería iconográfica de las brujas: el gato, la escoba, el gorro…

La leyenda de las brujas de Brujas y los dos jorobados
En Brujas se cuenta una leyenda que, con diferentes matices, se cuenta también en otros pueblos a lo largo y ancho de Europa.

El caso es que aquí se cuenta que hace unos 500 años, en tiempos de la caza de brujas, uno de los dos jorobados que había en la ciudad salió tarde a la noche de El Gato Negro, donde había estado

El café Gato Negro se encuentra en el interior de un antiguo edificio, hoy sede del museo del Folclore de Brujas. Una buena visita cargada de historia y magia. Al fondo, la torre de la iglesia donde las brujas mandaron la joroba del tullido valiente de la leyenda.  Fotografía de Javier García Blanco.

bebiendo, camino de otro bar, el Vlissinger, donde solía acabar sus juergas el tullido. Llegando al segundo bar el jorobado se encontró un aquelarre de bellas y lascivas brujas que bailaban y bebían alrededor de una hoguera. Las brujas invitaron al jorobado a beber con ellas y le dijeron que si besaba en el culo al diablo, su mayor deseo se haría realidad. El hombre sin temor besó las nalgas del diablo, que además olían a rosas, y, por arte de magia, su joroba desapareció quedando colgada de lo alto de la torre de la iglesia que quedaba a medio camino de estos bares.
El café Gato Negro se encuentra en el interior de un antiguo edificio, hoy sede del museo del Folclore de Brujas. Una buena visita cargada de historia y magia. Al fondo, la torre de la iglesia donde las brujas mandaron la joroba del tullido valiente de la leyenda.
Fotografía de Javier García Blanco.

Ambiente del Vlissinger, en la calle Blekerstraat, 2, el café/bar más antiguo de Brujas, con al menos 500 años de historia entre sus acogedoras paredes. Bien merece la pena acercarse a tomar una cerveza o un café y disfrutar de su ecléctica decoración. Fotografía de Javier García Blanco.

Ambiente del Vlissinger, en la calle Blekerstraat, 2, el café/bar más antiguo de Brujas, con al menos 500 años de historia entre sus acogedoras paredes. Bien merece la pena acercarse a tomar una cerveza o un café y disfrutar de su ecléctica decoración.
Fotografía de Javier García Blanco.

Al día siguiente, el otro jorobado de la ciudad, enterado la buena fortuna de su compañero, intentó lo mismo y cierto es que se encontró a las brujas hermosas bailando y cierto que le animaron a besar las posaderas del diablo para que se hiciera realidad su sueño, pero al ir a darle el beso al diablo, sintió un atisbo de miedo y entonces el olor se tornó repugnante, lo que le echó para atrás y le hizo no acabar de dar aquel ósculo diabólico. En ese momento, la joroba de su compañero que lucía en lo alto de la torre acabó en su espalda quedando jorobado por partida doble.

Lo curioso de esta leyenda en Brujas es que aquí todavía existen activos estos dos bares, el Vlissinger, en la imagen de abajo, el bar más antiguo de Brujas, con al menos 500 años, y el Gato Negro, a la izquierda, donde al fondo, podemos ver la torre de la iglesia donde dicen quedó por una noche colgada la joroba del más valiente y afortunado protagonista de esta historia.

La ciudad y las brujas
Así que después de todo esto, a partir de ahora, cuando piense en la ciudad de Brujas, no estará equivocado si la relaciona con su significado en español. Por mucho que su nombre en flamenco, Brugge, signifique puentes.

Más allá de las hechiceras
Esta ciudad, fundada en el siglo XI, capital de la región de Flandes Occidental y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2000, es una de ciudades medievales mejor conservadas del mundo, lo que hace que callejear entre sus maravillosos edificios y navegar por sus canales sea una de las mejores cosas que hacer. No en vano, actualmente, más de 3 millones de viajeros quedan hechizados por sus empedradas calles cada año, convirtiéndola en la ciudad más visitada de Bélgica, por delante de de la propia Bruselas.
Algunos imprescindibles de esta ciudad son:
La Plaza Mayor, también llamada Markt, donde cada sábado se celebra un mercado.
Belfort, la torre más característica de Brujas, que con 83 metros de altura, tras 365 escalones, uno por cada día del año, ofrece las mejores vistas de la ciudad.
El Rozenhoedkaai o Muelle del Rosario es la típica foto que siempre habrás visto de un canal de Brujas. Probablemente, el lugar más fotografiado de Bélgica.
El Minnewater Lake, un bucólico y precioso lago a unos minutos del centro.
Los molinos de Brujas, situados a las afueras de la ciudad en las cercanías de un canal. Dos de ellos se pueden visitar.
Para los amantes de los museos, hay tres que merecen ser destacados. el Gruuthuse, una increíble mansión medieval que te lleva 5 siglos atrás, el Groening, el museo de arte más importante de Brujas, y el Historium, una increíble experiencia que te transporta a la Brujas medieval a través de la tecnología.

 

 

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