Hector Alterio “Mi sueño es mantenerme como estoy, totalmente independiente”

Nació en Buenos Aires en 1929, en el seno de una familia de emigrantes napolitanos. Llegó a España en 1975 para presentar una película en el festival de San Sebastián, sin pensar que pasaría el resto de su vida en nuestro país debido a las amenazas de muerte que recibió por parte de la extrema derecha Argentina. Este 5 de marzo, a sus 84 años, estrena en el Teatro Bellas Artes, junto a la también veterana Lola Herrera, con la que comparte por vez primera escenario, En el estanque dorado.

alterio001Detrás del telón Héctor Alteiro es un hombre entrañable. Con su característica sonrisa habla pausado, pensando lo que dice. Su lema es el respeto por el espacio ajeno, “porque quiero que me respeten a mí”, dice. En sus descansos le gusta disfrutar de la lectura y de unas buenas palomitas frente a una inmensa pantalla en una butaca cómoda, “pero no me gusta tener gente a los lados”. Un tanto emocionado, me habla del intenso viaje que hizo hace unos tres años a Nápoles, donde ya no le queda familia, pero permanece la antigua casa donde vivió su madre.

Sobre las tablas, donde se mezcla fantasía, deseo y realidad, su deseo es el de rejuvenecer, aunque la realidad sea otra. Muy animado, madridista de pro, nos habla de la liga, “Sufro y gozo con el fútbol, pero tengo que verlo solo, porque me sale mi parte más animal.”

En el estanque dorado es…
Con esta obra teníamos el hándicap de la película, que todo el mundo recuerda y tuvo tanta trascendencia, pero fue todo lo contrario. Primero porque el autor, Ernest Thompson, consideró que la versión de cine nunca ofreció lo que realmente ofrece la obra, que era su creación original. Porque la película no profundizaba en las relaciones y no tenía el sentido del humor negro que tiene la obra.

Humor negro frente a algo tan delicado como la vejez o la muerte.
El humor hace que todos estos conceptos de vejez, muerte…  se conviertan, de alguna forma, en algo positivo. La oferta de Lola Herrera es un canto hacia arriba, un impulso respecto a la vida y el mío un canto hacia abajo. Esa confrontación es la que le da el atractivo a la obra con la presencia de la hija en medio.

¿Cómo percibe al público desde el escenario?
Yo siempre me pregunto, cómo es posible que haya alguien que se ha movido, ha empleado su tiempo y su dinero, para ver algo en lo que yo estoy trabajando. El público es un milagro.  Además el público reacciona a tu trabajo, hay silencios, risas… El público es el motivo de mi profesión y el respeto a mí mismo como consecuencia de ese respeto a quien está sentado frente a mí.

“Lo que rescato de los primeros tiempos en España es la generosidad de españoles que, sin tener una historia conmigo, me ayudaron y me apoyaron en todos los sentidos. Gente como Nuria Espert, Juan Diego, Elías Querejeta”

¿Es más libre con los años?
Sí. Yo, ahora, hablo con total libertad. Aunque siempre sin faltar al respeto.

¿Qué recuerda de sus inicios en el teatro?
En Primaria, un profesor me sorprendió imitándole y yo temí que me fuera a castigar. Sin embargo me invitó a un grupo de teatro que tenía y, a partir de ahí, empecé a hacer travesuras en el teatro, hasta hoy. Después, los años de la compañía Nuevo Teatro, a la que yo acudía después de trabajar, fue el inicio de toda mi vocación. En un lugar que se llamaba Dopo laboro, una vez al mes, se hacía una cosa que se llamaba función y baile, después del teatro había un baile.

¿Le marcó mucho su procedencia Napolitana?
Sí, mucho. Yo tengo en mi cabeza como 20 o 25 canciones napolitanas que me cantaba mi madre que te podría cantar ahora mismo. En Argentina hay muchísimas colectividades y marca o marcaba mucho la procedencia que tenías.

¿Qué recuerda de esa España a la que llegó con 43 años?
En ese momento todavía no había muerto Franco, había un sindicato vertical que no me dejaba trabajar, porque era extranjero y allí en ese momento, lo que rescato es la generosidad de españoles que, sin tener una historia conmigo, me ayudaron, me apoyaron en todos los sentidos. Gente como Nuria Espert, Juan Diego, Elías Querejeta.

No volvió a Argentina tras la dictadura.
No quise desarraigar a mis hijos, como me había pasado a mí y decidí quedarme en España. De todas formas, cada vez que el avión anuncia que está por tocar tierra en Ezeiza, el aeropuer-to de Buenos Aires, siento un vacío en  el estómago que es imposible de controlar.

Hoy por hoy ¿se siente más español, argentino o napolitano?
Siempre me preguntan si me siento español o argentino y me gusta que incluyeras lo de napolitano. Soy una mezcla de todo. Llevo, en este momento, casi igual de tiempo en España de lo que estuve en Argentina y todo eso con mis raíces napolitanas.

¿Con qué se sueña a los 84 años?
Yo sueño con una continuidad de trabajo y con que me siga manteniendo como estoy, totalmente independiente, con mi cerebro funcionando, con mis piernas funcionando, que nadie me tenga que ayudar a cruzar la calle, ni a empujar un carrito donde podía estar perpetuado.

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