“A los que nos critican a diario les digo que apaguen la tele. Esto es sólo entretenimiento”

Nació en Mollet del Vallés, Barcelona, y este mes de abril cumplirá 42 años. Fue un niño prodigio del micrófono que comenzó a trabajar a los 13 años y desde entonces no ha parado. Hoy triunfa en La Sexta TV con el programa Zapeando, donde ejerce de maestro de ceremonias y jefe de pista de un divertido circo rodeado de fieras humorísticas que zapean la actualidad televisiva.

© Roberto Garver

© Roberto Garver

¿Puedes contarnos tu historia con la radio?
Tengo en la memoria querer ser policía de niño, porque en mi familia había varios policías. Pero desde muy pequeño me recuerdo haciendo grabaciones de programas de manera muy amateur y sin saber lo que quería ser. Con 13 años voy de público a un programa de niños a la emisora de radio de mi pueblo. Le caí en gracia a la presentadora y a partir de ese momento tenía una sección diaria en la radio. Me encontré de pronto, haciendo lo que me gustaba, aunque yo no supe que me gustaba hasta que lo hice.
Así que para ti estar delante de un micrófono es algo muy natural.
Sí, aunque yo soy muy tímido. Pero cuando me ponen el micro delante es otra película.
¿Qué sucede cuando cumples años y tienes que comenzar a tomar decisiones de futuro?
Ahí entró en juego lo que yo quería y lo que querían mis padres. Por su parte, la lógica de “estudia” frente a mi tesitura de parar mi vida en la radio para comenzar una carrera. Yo ya tenía un sueldo, era un empleado fijo y no hice la carrera. Me la jugué y me formé de otras maneras.
¿Cuáles fueron los consejos y las personas que durante esas primeras etapas más te han ayudado?
Mis primeros compañeros de la emisora local me ayudaron muchísimo y me dieron los mejores consejos, además de aguantarme durante nueve años y de inculcarme la idea de que si me gustaba lo que hacía, no tirara nunca la toalla.
¿Cómo ha cambiado el mundo de la radio y la televisión en todos estos años?
Mucho. Radiofónicamente no tiene nada que ver. Por ejemplo, yo comencé trabajando con magnetófonos y hoy es todo digital. La irrupción de los ordenadores fue algo como de ciencia ficción. Además, la manera de relacionarnos con los oyentes tampoco es igual, hoy hay menos barreras. Antes solo era posible por teléfono o si te venían a ver a la radio.
Siendo un profesional de la radio, ¿cómo entró la televisión en tu vida?
Pues también es casual. Ni siquiera sabía que me gustaba la tele aunque de muy joven también dirigí un programa de música en una televisión local, sin aparecer en pantalla.
Un día en la radio comienzo a imitar a Javier Sardá y es el propio Sardá quien me llama para hacer de su doble en Crónicas Marcianas y así, junto a Carlos Latre, que sí era y es imitador, comienza mi historia con la televisión.
¿Qué es lo que te engancha de todo esto?
El mayor premio es cuando alguien te dice que gracias a tu programa su día es mejor.
¿Cuál ha sido el mayor cambio en los medios de comunicación?
Ahora tienes muchas más opciones y por eso ahora tiene mucho más mérito que alguien te escoja.
¿Es hoy lícito criticar a la televisión (privada) o eres de los que respondes con un “si no te gusta, apaga la tele”?
Es lícito criticar. Me encantará escuchar de un espectador lo que no le gusta de mi programa, de hecho lo hacen y es muy sano. Pero dicho esto, si ver mi programa te da sarpullido y te enfada mucho, no te castigues. Si no te gusto, pues no te gusto, vemos verdaderos masoquistas que no dejan de vernos y no paran de decirnos de todo. A esos sí que les digo que apaguen la tele y abran un libro. Esto es sólo entretenimiento.
¿Cuáles han sido las claves de llevar más de 800 programas?
La historia de Zapeando ha venido muy bien para que los directivos de televisión pudieran entender que a veces no aciertas a la primera pero puedes acertar a la segunda. Nuestra audiencia no funcionó al principio y nos aguantaron no por confianza, sino porque no dio tiempo a que se preparara el programa que ya habían encargado para sustituirnos. Y las audiencias, un mes y medio después, comenzaron a despertarse. Para que esos números comenzasen a decir otras cosas, el programa supo evolucionar. Manteniendo su esencia de zapping, se convirtió en una tertulia humorística y se escogió muy bien a las caras que me iban a acompañar en la mesa.
¿Cómo te metes en esa pista de circo a domar a esas fieras?
Me meto a diario en una pista entre cómicos y mi trabajo es ordenar las intervenciones. Pero es que en este grupo hemos tenido mucha suerte porque ha pasado algo que sucede más en la radio que en la televisión, resulta que mis compañeros de mesa de Zapeando son mis amigos. Ha habido buena química, es un valor añadido del programa que ha traspasado la pantalla. El público lo nota. Por ejemplo, se nota mucho cuando nos salimos del guión, que es cada dos por tres, y eso sólo puede salir bien si existe mucha conexión entre nosotros. A mí salirme del guión teniendo al lado a Miki Nadal o a Ana Morgade, me da igual. Sé que esos minutos van a ser buenos.
¿Te cuesta seguirles?
No. Es cuando estoy más feliz. Yo vengo de la radio y en la radio estás todo el rato funcionando así. De hecho soy yo el que fomenta momentos de improvisación. Creo que el éxito de Zapeando es el buen equilibrio que hay entre el guión y el no guión, sabiendo que el trabajo de los guionistas es fundamental.

El equipo de humoristas y presentadores de Zapeando, de La Sexta televisión. © Roberto Garver.

El equipo de humoristas y presentadores de Zapeando, de La Sexta televisión. © Roberto Garver.

“Mis compañeros de Zapeando son mis amigos y eso ha traspasado la pantalla. El público lo nota”

¿Qué me puedes contar de tus compañeros de plató?
Además de decirte que son los mejores que podría tener a mi lado, te contaría que Cristina Pedroche es imprevisible y más natural que el yogur; Kike Peinado tiene mucha cabeza, es un tío muy listo y con larga vida en la televisión y en la radio; Miki Nadal es muy completo y es el perfecto segundo, un papel que no cualquiera está preparado para hacer. A veces en nuestra profesión los egos pueden ser nuestros principales enemigos, y Miki sabe muy bien el papel que tiene que jugar en cada momento, te ayuda a brillar y sabe en qué momento tiene que chutar a portería y marcar gol o pasar la pelota; Ana Morgade es la más rápida y sobre el guión es capaz de meter chistes sobre la marcha. Puedes pelotear con ella porque sabes que te va a devolver otra; Anna Simon es mi favorita, me siento muy seguro con ella. Es polivalente y te defiende igual de bien a Melania Simon que a una choni. Tiene una faceta interpretativa que le llevará muy pronto a hacer comedia en el cine, seguro.
¿Cómo se convive con las audiencias?
Ahora venimos de una época muy dulce y el programa goza de buena salud. Yo no miro al detalle todos los días el porqué de uno o dos puntos arriba o abajo de la audiencia. Me parece insano y además, muchas veces no tiene explicación. Soy más de mirar la tendencia semana a semana. Tampoco nadie te dice “como bajes de aquí, estás muerto”, pero todos sabemos cuáles son los números que hay que hacer y es ahí donde marcas los objetivos.
¿Hacia dónde irán los contenidos de la televisión en los próximos años?
La televisión como la conocemos tiene larga vida. Pero hoy ya se miden las audiencias en diferido (televisión a la carta) y creo que el futuro pasa por que convivan la tevisión en directo con la televisión a la carta.
¿Qué te gusta de Madrid?
Disfruto poco de Madrid. Me paso los días enteros trabajando, pero lo que más me gusta es su Sierra. El fin de semana no es raro que me veas escapándome a sitios como El Escorial. Busco lugares donde haya poca gente, buen comer y naturaleza, para pasear con la familia tranquilo.
Has escrito dos libros sobre la paternidad, uno cada vez que has sido padre. Veo que has sobrevivido sin problema.
Tanto me gustó que enseguida tuvimos nuestro segundo hijo. La experiencia de la paternidad es de lo mejor que me ha pasado en la vida.
¿Tu corazón está en la radio o en la tele?
Mi corazón está “partío”. Siendo un tío de radio, si me quitas Zapeando me darías un disgusto.
…Y por las tardes te vas a Europa FM y haces “Vamos tarde”.
Si, compagino los dos programas a diario. La radio es mi vida y mi niño mimado, pero Zapeando es muy especial por pasarlo tan bien y por ser el primer programa que es mío y en el que me siento como en el salón de mi casa; que no pongo los pies sobre la mesa por respeto a mi espectador.
Y después de tantos chistes y zascas llamándote abuelo, ¿puedes confesarnos tu edad?
Cumplo 42 este mes.

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