El Obelisco de Calatrava

Por Luis Pérez Nieto
Historiador del arte y gestor cultural.
Presidente de Madrid en Ruta, cuyo objetivo es dar a conocer el patrimonio de Madrid.

El 23 de diciembre del año 2009 el rey emérito Juan Carlos I, el entonces presidente de Caja Madrid Miguel Blesa y el ex alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón, inauguraban el llamado Obelisco de la Caja (más conocido como Obelisco de Calatrava). Un monumento llamado a ser un hito en Madrid al más puro estilo de algunas metrópolis mundiales: Véase el caso del obelisco de la Concordia en París, el de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, o el obelisco del Capitolio en Washington. Según decía el propio artista valenciano Santiago Calatrava: “esta columna sustentará el cielo de Madrid”.
Obelisco-Calatrava

Era la primera obra de Calatrava en la ciudad de Madrid y la razón de su existencia era la conmemoración del 300 aniversario de la creación de la Caja de Ahorros de Madrid. La Fundación Caja Madrid decidió regalar a la ciudad esta escultura, diseño del prestigioso arquitecto valenciano. El diseño está inspirado en la Columna del Infinito del escultor rumano Constantin Brâncuşi erigida en 1938 en Târgu Jiu, Rumanía. Imagen: altiorgestion.es

“Esta columna sustentará el cielo de Madrid”

La construcción
Para esta obra Calatrava utilizaría sus conocimientos como arquitecto, ingeniero y escultor, al ser el obelisco una obra a caballo entre estas tres disciplinas. El proyecto inicial mediría 120 m de altura, llegando a competir con sus vecinas, las torres de Puerta Europa (torres KIO). Pero su altura y su peso hicieron que se temiese por el hundimiento de las galerías subterráneas y los túneles del intercambiador de Plaza de Castilla, por lo cual se decidió rebajar la altura a 92 metros y crear una estructura interna que sujetase y distribuyese las 230 toneladas del obelisco mediante tres patas de acero escondidas bajo la estructura metálica y una losa de hormigón. La estructura tiene una cubierta de casi 500 láminas de bronce de siete metros cada una, agrupadas en once tramos unidos entre sí por la parte superior e inferior. Mediante unos mecanismos hidráulicos, esta cubierta tendría unos movimientos basculantes, que producirían un efecto de ondas ascendentes.

Obelisco-Calatrava

La estructura tiene una cubierta de casi 500 láminas de bronce de siete metros cada una, agrupadas en once tramos unidos entre sí por la parte superior e inferior. Mediante unos mecanismos hidráulicos, esta cubierta tendría unos movimientos basculantes, que producirían un efecto de ondas ascendentes.
Imagen: esmadridnomadriz.blogspot.com.es

Los problemas
Pero el gran proyecto del obelisco madrileño quedó en agua de borrajas. Su mecanismo sólo ha funcionado en contadas ocasiones en sus 5 años de vida, ya que empezó a dar problemas tanto técnicos como de conservación. Actualmente el obelisco está parado sin ningún tipo de funcionamiento. Al ser las placas exteriores de bronce las piezas que se mueven, es imprescindible la completa seguridad sobre su sujeción y estabilidad, cuestiones que a día de hoy no están resueltas.

El mantenimiento
Otra cuestión que mantiene parado el movimiento del obelisco es el coste de mantenimiento, el cual el ayuntamiento estima en 300.000 € anuales en concepto de conservación y seguridad. El ayuntamiento está en negociaciones para que Bankia se haga cargo de los gastos o, al menos, que los comparta; si bien el acuerdo alcanzado fue que la entidad financiera pagaba el diseño y la construcción de la obra y, una vez inaugurada, a finales de 2009, pasaría a ser parte del patrimonio de la ciudad. Lo que realmente hizo la entidad fue rebajar las partidas económicas destinadas a proyectos culturales, destinando el dinero ahorrado a la construcción del obelisco. Se habla de entre 3 y 6 millones de euros destinados en la obra de Calatrava. En total el obelisco costó unos 14 millones de euros, aunque lo más curioso e insólito es que en agosto de 2014 el ayuntamiento tasó la obra en tan sólo 100.000 euros.

De Madrid al cielo
Ya hay gente que trata a la obra de Calatrava de chatarra millonaria y de momento los únicos reflejos que vemos en el obelisco son los de los rayos del sol sobre sus placas de bronce. El obelisco apunta al cielo inmóvil e hierático a la espera de una solución más dinámica acorde con su esencia original de sutiles movimientos “de Madrid al cielo”.

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