Conoce la curiosa historia del Marco Polo Madrileño

Por Luis Pérez Nieto
Historiador del arte y gestor cultural.
Presidente de Madrid en Ruta, cuyo objetivo es dar a conocer el patrimonio de Madrid.

Ruy Gonzalez de Clavijo, funcionario de la corte y hombre de letras, el Marco Polo madrileño
Ruy González Clavijo, el llamado Marco Polo madrileño, funcionario de la corte, camarero real y hombre de letras. Fue la persona en quien confió el rey Enrique III de Castilla para enviar al reino del gran Tamerlán la primera embajada europea a Asia Central.

Ruy González Clavijo, el llamado Marco Polo madrileño, funcionario de la corte, camarero real y hombre de letras. Fue la persona en quien confió el rey Enrique III de Castilla para enviar al reino del gran Tamerlán la primera embajada europea a Asia Central.

En el Madrid del siglo XV vivió en la plaza de la Paja, donde hoy una placa recuerda su nombre e historia, un personaje tan fascinante como desconocido, Ruy González Clavijo. Su embajada en representación de Enrique III de Castilla ante el mongol Timor Lenk, el gran Tamerlán, en la ciudad de Samarcanda, sobre la que escribió un fascinante libro, le ha valido el sobrenombre de El Marco Polo madrileño.

En el Madrid del siglo XV vivió en la plaza de la Paja un personaje tan fascinante como desconocido: Ruy González Clavijo, el llamado Marco Polo madrileño. Para conocer su increíble y apasionante historia tenemos que remontarnos a los primeros años del siglo XV, a una Castilla gobernada por el rey Enrique III y a una Europa temerosa del avance de los turcos en el Mediterráneo, los cuales llegaron incluso a sitiar la ciudad de Bizancio. Había en esta época una tremenda sensación de peligro en relación a los musulmanes sobre todo en Castilla, ya que el reino Nazarí de Granada podría pedir ayuda a los turcos y recibirla desde el norte de África, pudiendo poner en peligro los reinos cristianos de la península ibérica.

Debido a este peligro inminente Enrique III decide enviar una embajada ante el sultán otomano Bayaceto. La historia quiso que los embajadores castellanos fuesen testigos de la derrota del sultán por parte del ejército mogol dirigido por el gran Tamerlán (Timor Lenk) en la ciudad de Angora.

Estatua al gran Tamerlán o  Tamorlán (Timor Lenk)  en Uzbekistán.

Estatua al gran Tamerlán o
Tamorlán (Timor Lenk)
en Uzbekistán.

Debido a la derrota del sultán otomano, los embajadores tuvieron que cambiar su plan y dirigirse audazmente al reino de Tamerlán para presentarle sus respetos y pedir su colaboración y protección ante el avance turco por el Mediterráneo. Fue un golpe de efecto sagaz que será el germen del viaje de nuestro Marco Polo madrileño.

El gran Tamerlán agradecido por esta sorprendente e inesperada visita de los embajadores castellanos, mandó a su vuelta con ellos a un embajador timurí para que acompañe al séquito y pudiese a su vez devolver la visita diplomática a la Castilla de Enrique III. El rey recibe en Segovia a la comitiva y al enterarse de la nueva situación en el Mediterráneo decide estrechar aún más los lazos con Tamerlán y pasar a ser aliados contra el enemigo en común: Los otomanos. Para ello envía una nueva embajada al reino de Tamerlán.

La primera embajada europea a Asia Central
Esta embajada va a estar capitaneada por nuestro personaje Rui González Clavijo, madrileño de nacimiento con residencia en la famosa plaza de la Paja. Funcionario de la corte, camarero real y hombre de letras, fue la persona en quien confía el rey para esta nueva aventura diplomática. La primera embajada diplomática europea a Asia Central.
El viaje, que durará tres años, comienza el 21 de mayo del 1403 en el Puerto de Santa María y el 24 de marzo de 1406 acaba con la llegada de Rui González a Alcalá de Henares.
route-gonzález de ClavijoUn viaje lleno de increíbles aventuras que fue plasmado por el propio Rui González bajo el título de “Embajada a Tamorlán”. Un libro de unas descripciones maravillosas y llenas de detalles que hacen de su lectura un viaje a lo exótico y a la literatura medieval más sofisticada. El séquito pasó mil y una penurias, tormentas en el mar, ataques de piratas, secuestros, y un sinfín de anécdotas que quedaron reflejadas en el libro.
Los expedicionarios siguieron las rutas comerciales de aquella época hasta llegar a su destino, la ciudad de Samarcanda. En su largo viaje pasaron entre otros lugares por Málaga, Ibiza, Mallorca, Nápoles, Rodas, Bizancio, Arzinján, Tabriz, Turis o Teherán. Lugares que impactaron a nuestro madrileño viajero.

Ruta de Ruy González de Clavijo en su aventura hacia el reino de El Gran Tamerlán.

Ruta de Ruy González de Clavijo en su aventura hacia el reino de El Gran Tamerlán.

La audiencia con Tamerlán fue de lo más ajetreada, ya que el Gran Mogol estaba inmerso en los preparativos de una guerra contra el ejército chino de la dinastía Ming. Un ejército de 250.000 hombres quería arrasar China por no haber llevado a cabo el pago de su tributo monetario a Tamerlán.

Fresco que refleja el encuentro de la embajada de Gonzalez de  Clavijo ante el Gran Tamerlán en Samarcanda.

Fresco que refleja el encuentro de la embajada de Gonzalez de Clavijo ante el Gran Tamerlán en un observatorio astronómico a las afueras de Samarcanda.

Aun así Tamerlán atendió a los embajadores el 8 Septiembre de 1404, recibiendo los castellanos regalos de lo más singular y todo tipo de festejos en honor del rey Enrique III al que calificó de “hermano”. Durante cerca de dos meses y medio, González Clavijo y sus compañeros residieron en la fastuosa Samarcanda agasajados por el trato de sus gentes, sus exquisitos palacios plagados de oro, sedas, exóticas maderas etc. Suntuosos ceremoniales dejaron huella en los embajadores, fascinados por el trato que se les dio y por las maravillas que allí contemplaron. Pero un día Tamerlán desapareció con su ejército rumbo a China, dejando a los castellanos en Samarcanda sin más explicaciones. Agotado el periodo de cortesía y concluidos los festejos oficiales, los embajadores fueron invitados a abandonar Tamerlán rumbo a Castilla. Durante su camino de vuelta la comitiva recibió la noticia de la inesperada muerte de Tamorlán. Entre algunas de sus aventuras de vuelta a Castilla se cuenta un secuestro de casi seis meses en Persia.

Objetivo incumplido
La Embajada de Clavijo no consiguió su principal objetivo que era aislar a los turcos en el Mediterráneo, ya que tras la muerte del Gran Mogol, sus sucesores fueron mucho más débiles y no pudieron aguantar los ataques otomanos, llegando Bizancio a caer en sus manos en el año 1453.
Tras su llegada a Castilla y su encuentro con el rey Enrique III, Rui González Clavijo continuó al servicio del rey en la corte itinerante, para finalmente morir en Madrid el 2 de abril de 1412. Actualmente sus restos mortales descansan en la Real Basílica de San Francisco el Grande.

Embajada a TamorlanUn fascinante libro
A parte de los intereses diplomáticos que hicieron que Enrique III mandase un séquito encabezado por Rui González a Tamorlán, el relato del viaje fue algo que fascinó a los castellanos del siglo XV. Su mezcla de rigor histórico y fantasía hace del “Viaje a Tamorlán” uno de los libros más increíbles y especiales de la literatura medieval en castellano.
La obra se puede comparar con el libro del veneciano Marco Polo, escrito casi un siglo antes. Incomprensiblemente el libro de Rui González Clavijo quedo prácticamente en el olvido, hasta que fue rescatado por Francisco López Estrada en el siglo XX.

calle-clavijo1Madrid en Uzbekistán
El viaje de Rui González curiosamente a penas ha dejado huella en el imaginario colectivo de los castellanos, no así en Asia central. En la antigua Tamerlán hoy día Uzbekistán, el propio Tamerlán para homenajear al diplomático madrileño, mandó construir una ciudad con el nombre de la ciudad natal de Rui González, es decir Madrid. De esta manera en Uzbekistán al norte de Samarcanda podemos encontrar la única ciudad de Asia que lleva el nombre de la capital de España. (En América hay hasta 30 ciudades con el topónimo de Madrid).
El sucesor e hijo de Tamerlán Ulug Bek, construyó un observatorio astronómico en las afueras de Samarcanda y en la decoración interior de sus muros aparecen los embajadores castellanos rindiendo pleitesía a Tamorlán.
Más recientemente en el año 2004 se inauguró en la propia ciudad de Samarcanda una gran avenida dedicada a Rui González Clavijo. Con lo que el interés por la embajada castellana y por nuestro aventurero Rui Gónzalez Clavijo sigue hoy en día vivo en Uzbekistán.

Hoy, en la madrileña Plaza de la Paja, una placa recuerda el nombre y la historia de este curioso madrileño que encabezó la primera embajada europea a Asia Central.

Hoy, en la madrileña Plaza de la Paja, una placa recuerda el nombre y la historia de este curioso madrileño que encabezó la primera embajada europea a Asia Central.

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