Los linfomas, tumores curables si se detectan a tiempo y en centros especializados en diagnóstico

  • El síntoma más habitual de cáncer linfático es la aparición de un bulto (adenopatía) en la zona cervical, en el cuello, en las axilas o en las ingles.
  • Actualmente, hasta el 70% de los linfomas tienen cura.
Al hablar de cáncer, se tiende a pensar generalmente en tumores que afectan a la mama, el pulmón u otros órganos del cuerpo humano. Pero hay otro gran grupo bastante heterogéneo de tumores: los tumores hematológicos, que afectan a la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos, componentes todos ellos del sistema linfático que, a su vez, forma parte del sistema inmune. Debido a sus características especiales, el profesional sanitario responsable del manejo de este tipo de neoplasias no es el oncólogo, sino el onco-hematólogo, aunque ayudado de otros profesionales sanitarios como los radiólogos o los anatomopatólogos que, juntos, forman un equipo multidisciplinar capaz de realizar el mejor diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la enfermedad.

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Una de las neoplasias hematológicas más frecuentes son los linfomas, cuyo Día Mundial se celebra este 15 de septiembre. Actualmente, según datos de la Fundación Josep Carreras, hasta 6.000 personas son diagnosticadas cada año en nuestro país con algún tipo de linfoma de los dos grandes grupos que existen: el linfoma de Hodgkin y los linfomas no hodgkinianos, con incidencias y tasas de curación muy diferentes entre ellos. Así, mientras que la incidencia del linfoma de Hodgkin es de 2,5 casos y 2,1 casos por cada 100.000 habitantes en varones y mujeres respectivamente, la incidencia de linfoma no Hodgkin es de 12,3 casos en hombres y 10,8 en mujeres por cada 100.000 habitantes, ocupando de esta forma la séptima posición entre los tumores con más incidencia entre la población en nuestro país, según datos de la Sociedad española de Oncología Médica (SEOM).

Otro dato destacable del linfoma de Hodgkin es que, a diferencia de lo que suele ocurrir con la mayoría de los tipos de cáncer, que son más frecuentes entre la población de mayor edad, su incidencia es más alta entre los 14 y los 44 años y de los 55 años en adelante.
Aunque el origen de algunos linfomas puede relacionarse con situaciones de inmunosupresión, con infecciones por virus o bacterias como Helicobacter Pylori o con algunas enfermedades como la celiaquía, en más del 90% de los casos el origen o la causa de los linfomas es prácticamente desconocida.

A pesar de ello, se ha avanzado mucho en los últimos años en la investigación y el desarrollo de tratamientos cada vez más dirigidos y personalizados, que han permitido mejorar las expectativas de vida de estos pacientes. Tanto es así que, actualmente, hasta el 70% de los linfomas tienen cura. De hecho, entre la década de los 60 y los 70, el linfoma de Hodgkin se convirtió incluso en modelo de cómo el cáncer, con la combinación adecuada de quimioterapia y radioterapia, sí se podía curar.

Para lograr estos resultados es imprescindible un diagnóstico precoz realizado en un centro especializado en el que sea posible definir de manera precisa ante qué tipo de linfoma nos encontramos y qué tratamiento es el adecuado para cada paciente concreto. Pero ¿cuándo acudir al médico? Los especialistas subrayan que el síntoma más habitual de cáncer linfático es la aparición de un bulto (adenopatía) en la zona cervical, en el cuello, en las axilas o en las ingles, como localizaciones más frecuentes, aunque se puede dar en otras. Al ser fácilmente confundible con una infección, su detección puede retrasarse de forma considerable, por lo que los expertos advierten de que la mejor prevención es acudir de forma precoz al médico si se observa un ganglio abultado que persiste en el tiempo.

Siguiendo esta línea, en MD Anderson Cancer Center Madrid cuentan con los mejores medios técnicos, de diagnóstico y de tratamiento para seleccionar la terapia más adecuada tras ser evaluado cada caso individualmente en sesión clínica con un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales de Hematología, Oncología Radioterápica, Radiodiagnóstico y Anatomía Patológica.

El tratamiento personalizado y el seguimiento individualizado puede marcar la diferencia en el caso del paciente con linfoma. Por ello, y en función del estadio de la enfermedad, ofrecemos al paciente diferentes alternativas terapéuticas y ensayos clínicos para garantizar el mejor tratamiento posible, con el objetivo final de vencer la enfermedad.

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